Quiero ser Arqueólogo

 

ARQUEOLOGÍA MEDIEVAL

La Arqueología Medieval es hoy en día una de las áreas con más proyección dentro de las disciplinas arqueológicas. En parte, esto se debe a su juventud respecto a otras áreas con un mayor recorrido como son la Arqueología Prehistórica o la Arqueología Clásica, pero desde nuestro punto de vista, lo que le añade un plus de interés es la complejidad que el registro histórico de este período ofrece. Es decir, no solo debemos enfrentarnos a las fuentes materiales, como cualquier otro arqueólogo, sino que es imprescindible un conocimiento amplio de las fuentes escritas, muy abundantes según períodos y regiones. Más allá de una Arqueología vinculada a las grandes edificaciones señoriales, laicas y religiosas, esta área está desarrollando una historiografía rica e interesante sobre las formas de ocupación del territorio por parte del campesinado y de los mecanismos por los cuales este ha sido históricamente explotado por instancias jerárquicamente superiores.

Si bien el centro de atención del estudio material del período medieval se había focalizado en la Plena Edad Media, no es menos cierto que desde hace ya varias décadas el principal período de interés para los arqueólogos ha pasado a ser la Antigüedad  Tardía y la Alta Edad Media. Lo que tradicionalmente se conocía como la Época Oscura en el ámbito Mediterráneo, un período sobre el cual los lugares comunes apuntaban hacia una sociedad prácticamente barbarizada y decadente, abandonada por los arqueólogos clásicos por su modernidad y por los medievalistas por su antigüedad, ha terminado por convertirse en uno de los más atrayentes períodos de estudio. Pero, si ni tan solo los propios historiadores terminan de decidir quién debe aventurarse a su estudio, ¿cómo puede un estudiante saber qué elegir o estudiar para bucear entre las enormes cuestiones y dudas que este período plantea? En las próximas líneas intentaremos definir a modo de líneas maestras y sin pretensión de exhaustividad, algunos consejos e indicaciones a la hora de dedicarse al estudio de la Edad Media, y más concretamente al de su período formativo.

1. REQUISITOS PARA UN ARQUEÓLOGO MEDIEVAL

Dejando de lado las instancias que hemos planteado para el mundo de la Arqueología en general, la preparación de un medievalista, como hemos aventurado, se antoja mucho más amplia dada la multiplicidad de fuentes con las que ha de tratar en el día a día de su investigación. Hay ciertos aspectos que alguien que pretenda trabajar sobre el período medieval debe tener en cuenta y prepararse para poder abordar en cualquier momento de su carrera. Más aún cuando se pretende optar a un programa de doctorado y a realizar una tesis de investigación, estas competencias son básicas para desarrollar óptimamente nuestras carreras. En las siguientes líneas destacaremos algunas de ellas.


1.1 Lenguas modernas

Actualmente, la mayoría de trabajos de Arqueología Medieval en el ámbito mediterráneo están diversificados en función del área geográfica en la que se trabaja. Así, son habituales los trabajos clave en francés, italiano, inglés o español. Es importante destacar, sin embargo, que todas aquellas contribuciones que pretenden superar el ámbito de distribución nacional, tienden a presentarse por regla general en inglés. Así pues, es totalmente imperativo el aprendizaje de la nueva lingua franca con la intención de estar preparados para externalizar e internacionalizar los resultados de nuestro trabajo, así como para acceder a los textos del resto de la comunidad. No obstante, nunca está de más el aprendizaje a un nivel básico de lenguas de fácil adopción, como el francés o el italiano, con las que nos podremos mover por congresos, publicaciones y contactos con los que planificar trabajos en común o intereses en común. Es importante destacar que hoy en día la integración de redes cada vez más amplias de investigadores es una de las piezas clave para el desarrollo de proyectos ambiciosos y con resultados valiosos.

1.2 Lenguas antiguas

Como no podría ser de otra manera, el estudio de la Edad Media en el Mediterráneo se basa en dos lenguas principales, el latín y el árabe. En realidad, la documentación escrita latina con la que cualquier arqueólogo medieval deberá enfrentarse se encuentra vinculada a una forma tan deformada del latín clásico, que poco tiene que ver con él. No obstante, resulta en cualquier caso muy aconsejable, que durante los estudios de grado y posgrado, quien haya optado por decantarse hacia la Arqueología Medieval busque entre los departamentos de Filología Clásica la posibilidad de cursar algunas de sus asignaturas de latín clásico o, a poder ser, de latín medieval. En cualquier caso, muchas fuentes están editadas, por lo que resulta más fácil acceder a su estudio. Por editadas entendemos que los pergaminos escritos en latín, muchas veces plagados de abreviaturas y garabatos, han sido transcritos tipográficamente con un alfabeto claro y extendido. Es muy difícil encontrar fuentes primarias de este tipo traducidas salvo excepciones que, por su importancia, se ha creído necesario acercar este texto al gran público. Así, el conocimiento del latín no es opcional si se pretende estudiar por completo una sociedad medieval.

Hay que destacar, sin embargo, que también el estudio de este período se enfrenta en numerosas ocasiones a documentación inédita, es decir, sin transcribir, directamente sobre el pergamino tal y como fue escrita. Es en este punto en el que una nueva herramienta debe ser también tomada en cuenta, como es la Paleografía, que nos permite reconocer la escritura latina medieval, sus abreviaciones y caracteres especiales, con la finalidad de ser capaces de transcribir un texto de estas características a nuestro alfabeto. Ello conlleva también una importante labor de Diplomática, es decir, de estudio de los pergaminos y de los detalles que en ellos se encuentran y que en algunos casos pueden ofrecernos mucha información sobre los motivos y la autenticidad de estos textos. Ambas disciplinas pueden aprenderse por norma general en la mayoría de universidades españolas y suelen estar inscritas en el ámbito de las Ciencias y Técnicas Historiográficas, en departamentos de Historia o de Filología Clásica.

Por último, y de más complicada solución, resulta el aprendizaje de la lengua árabe. En muchas universidades pueden realizarse algunos cursos introductorios en los departamentos de lenguas semíticas, aunque por la propia complejidad de la lengua, muchas veces necesitaremos acceder a cursos extrauniversitarios. La ventaja con la que nos encontramos, sin embargo, es que el árabe estándar que por lo general se enseña en las escuelas oficiales de idiomas, es muy similar al árabe clásico usado en la documentación escrita, en muchos casos con más de mil años de antigüedad. Así, de enfrentarnos al estudio de las sociedades islámicas medievales que ocuparon la orilla sur del Mediterráneo, el Próximo Oriente o incluso la Península Ibérica o Sicilia, será imperativo que poco a poco nos introduzcamos en el estudio de esta lengua, que en muchos casos no cuenta tampoco con traducciones de sus textos. Y aún cuando traducciones han sido realizadas, siempre resulta mejor consultar las fuentes primarias directamente, pues la acumulación de errores sobre traducciones puede llevarnos a falsas identificaciones o detalles que habrían pasado desapercibidos para quien las estudió anteriormente.

1.3 Disciplinas dentro de la Arqueología Medieval

En términos generales, la Arqueología Medieval tiende a subdividirse según el objeto de estudio al que se enfrenta, concretamente la formación social bajo análisis. Así, podemos encontrar habituales referencias a Arqueología Medieval Islámica, en referencia al estudio arqueológico de las sociedades musulmanas medievales, o Arqueología Medieval Cristiana en referencia a su homóloga. Sin embargo, más allá de que el objeto de estudio cambie, el factor clave que define el estudio de las sociedades medievales mediterráneas es, como ya hemos dicho, la multiplicidad de fuentes con las que en muchos casos se cuenta. En cualquier caso, como en la mayoría de disciplinas sociales, y debido a la complejidad de los fenómenos bajo estudio, la interdisciplinariedad y los equipos con especialistas de disciplinas diversas son la clave para enfrentarnos a los nuevos retos que se nos plantean.

Así, cabe destacar que además de la propia formación necesaria en cuanto a técnicas, teorías y tecnologías vinculadas a la Arqueología, un medievalista debería también disponer de una fuerte base de conocimientos en cuanto al tratamiento de fuentes escritas. Estas son una parte muy importante del registro histórico del que disponemos para el estudio de la Edad Media, por lo que en muchos casos se deberá buscar el complemento a la formación más técnica y teórica ofrecida por el Grado de Arqueología con otra de carácter más documental e historiográfico que ofrece el Grado de Historia. En nuestra opinión resulta totalmente contraproducente la división realizada entre estos dos, puesto que todos somos estudiosos de problemas históricos, no técnicos en unas u otras formas de abordarlos. La optatividad que ofrecían las antiguas licenciaturas ha quedado reducida a mínimos con los nuevos planes de estudio, por lo que será la obligación de cada persona buscar la forma más eficiente de recibir todas las informaciones necesarias, incluyendo algunas asignaturas de Historia del Arte Medieval o de Filosofía Medieval, que se encuentran escondidas en otros grados de las mismas facultades de Humanidades.

2. POSIBILIDADES EN ESPAÑA PARA ESTUDIAR ARQUEOLOGÍA MEDIEVAL

Hoy en día, la mayoría de universidades españolas cuentan con grados en Historia o en Arqueología donde podemos especializarnos en el estudio de la Edad Media. Se pueden establecer dos itinerarios principales para ello. En primer lugar, realizar unos estudios de grado en Arqueología, con la posibilidad como hemos comentado, en caso de existir, de escoger alguna asignatura de otros grados relacionados con nuestro problema de estudio. Recordemos, en paráfrasis, a Karl Popper: somos estudiosos de problemas que habitualmente sobrepasan los ficticios límites impuestos por las disciplinas. En este caso, deberíamos posteriormente buscar una formación de posgrado que nos permita completar nuestra base de conocimientos sobre Historia Medieval y tratamiento de otras fuentes afines. Además, no deberemos desentendernos en ningún caso durante nuestros estudios de posgrado de seguir desarrollando conocimientos y prácticas arqueológicas, habitualmente secundarias en los programas de Historia.

Por otra parte, tenemos otro itinerario igualmente válido que sería el de optar por unos estudios de grado en Historia, en los que a pesar de que nos encontraremos con asignaturas lejanamente relacionadas con el Medioevo, nos ayudará a desarrollar un sentido crítico de los procesos y dinámicas históricas de vital importancia para cualquier arqueólogo. Estos grados suelen centrar su atención principalmente en el estudio crítico de las fuentes escritas, la Paleografía, la Diplomática y el conjunto de conocimientos que la Historiografía ha ido acumulando respecto a diversos períodos históricos. En este caso, la operación será inversa, y deberemos, tanto durante el grado como durante los estudios de posgrado, buscar la manera de desarrollar nuestras competencias arqueológicas. En el grado, puede ser a través de cursar optativamente o como oyente las asignaturas técnicas y teóricas más importantes, y a nivel de posgrado, buscando un máster destinado específicamente para el desarrollo de este tipo de capacitaciones.
En cualquier caso, serán los propios profesores de los distintos grados los que podrán orientar a los distintos alumnos sobre actividades extracurriculares, como becas, prácticas o trabajos en museos, archivos, excavaciones, y un largo etcétera. Siempre dependerá de las ganas de cada persona y de su capacidad para integrarse en diferentes actividades que poco a poco irá desarrollando su interés por algún campo o área específicos dentro del estudio de la Edad Media. Des del análisis de patrones de asentamiento y su relación con la formación del estado, la capacidad de la nobleza y la Iglesia a la hora de controlar al campesinado, hasta el surgimiento y el desarrollo del fenómeno urbano, miles de aspectos interesantes pueden ser estudiados por arqueólogos medievales relacionando todas y cada una de las fuentes a su alcance para ello.

En concreto, en España pueden destacarse algunos centros que, a nivel de posgrado, ofrecen enseñanzas específicas entorno a la Edad Media, aunque quizás por su especificidad, el Máster en Arqueología Medieval de la Universidad de Granada sea el primero a destacar. Aunque ya extinguido como tal, estos estudios fueron los que dieron lugar a un Máster Europeo Interuniversitario, con sede en la Universidad de Granada, pero con participación de la Université Lumière Lyon II (Francia), la Università di Bologna (Italia) y la Uniwersytet Warszawski (Polonia), en Historia y Arqueología Medieval. Así, desde una universidad española se puede acceder a un máster completo en el que se tratan los diferentes aspectos claves vinculados con nuestra disciplina:

  • Introducción a la Arqueología Medieval.
  • La Historia y la Arqueología Medieval ¿Historia como ciencia, arqueología como práctica?
  • Surgimiento de la arqueología medieval en Europa
  • Las escuelas de Arqueología Medieval
  • El método arqueológico y la Arqueología Medieval
  • Prospección y arqueología de superficie
  • Excavación arqueológica
  • Los materiales arqueológicos
  • Los grandes debates de la Arqueología Medieval

Otras universidades ofrecen ofertas igualmente interesantes, tanto a nivel de Historia como de Arqueología Medieval, pero de difícil encaje en muchos casos debido a los requerimientos de número de alumnos que son exigidos anualmente por el Ministerio. Esto ha llevado al desarrollo de planes de estudio de posgrado tan amplios, en los que englobar a todo el mundo, para cumplir estos requisitos, que se ha perdido cualquier atisbo de especialización que pudiese tener en su idea original. Prueba de ello son algunos Máster en Arqueología (así, a secas, desde los primeros homínidos hasta la revolución industrial) u otros en Cultura o Identidades Medievales, los cuales tienen una deriva culturalista que los acerca en muchos casos más bien al Arte o la Literatura que no a la Historia. Así pues, en muchos casos es necesario plantearse seriamente si optar por un máster simplemente por el hecho de obtener el título que nos permita acceder a los estudios de doctorado, o si realmente queremos aprender alguna cosa de ello. En España hay algunas ofertas interesantes, como la ya comentada en relación con el período medieval u otras de formación más técnica como el Máster en Arqueología Prehistórica de la Universidad Complutense de Madrid. Veamos de todas formas, las alternativas que se nos ofrecen más allá de nuestras fronteras.

3. ESTUDIOS EN EL EXTRANJERO

A pesar de que la Arqueología Medieval es una de las áreas de más reciente desarrollo dentro de la disciplina a nivel del estado español, ha tenido un crecimiento exponencial gracias a los trabajos de muchos investigadores que, cuando aún era difícil encontrar aquí mucha información o libros, viajaron fuera del país para formarse. El destino más habitual fue Italia o Francia, con escuelas de Arqueología Medieval muy importantes, aunque hoy en día también puede destacarse la escuela británica al respecto. En estos lugares, también hoy en día pueden cursarse estudios de posgrado vinculados a la Historia de la Edad Media con un gran prestigio y sin excesivas trabas para ciudadanos españoles. Algunos aspectos a tener en cuenta al escoger un destino, tanto en referencia a los estudios de posgrado como ante la posibilidad de desarrollar nuestras tesis doctorales allí, son:

  • Como no podría ser de otra manera, la lengua de trabajo del país de destino, sin la cual difícilmente podremos comunicarnos con ellos, escribir un trabajo o defenderlo. En muchos países se explicita la necesidad de poseer un título, como mínimo de nivel B2, a la hora de realizar este tipo de cursos de posgrado. En ausencia de él se suele requerir un examen interno de la universidad para verificar la capacidad del alumno para seguir las clases o presentar un trabajo en condiciones óptimas.
  • Habitualmente, para el ingreso en un Máster no suele pedirse más que el título de Grado, en muchos casos sin tan siquiera especificar el área más allá de un genérico Humanidades. Para el acceso al programa de doctorado, si que suele requerirse, sin embargo, algún tipo de acreditación de la especialización, que dependiendo del país puede ser más o menos rigurosa.
  • Finalmente, el factor más importante siempre reside en el área en la que hayamos decidido desarrollar nuestra investigación, por lo que los contactos con profesores de diversas universidades cuyas líneas de trabajo coincidan con nuestras intenciones futuras será una tarea preferente durante nuestros estudios de posgrado, tanto si es a nivel nacional como internacional. Por ejemplo, las universidades de Siena o de Padua tienen reputados equipos de trabajo en campos diversos como la formación de la sociedad feudal o la desestructuración del sistema antiguo y el desarrollo de un nuevo modelo medieval. Universidades francesas como Toulouse, Lyon o Aix-en-Provence ofrecen también estudios basados en el estudio de la Edad Media a través de fuentes escritas y materiales. Lo mismo ocurre en el Reino Unido, dónde podríamos destacar el importante programa de Arqueología Medieval de la Universidad de York o el enfocado hacia la Arqueología Celta y Vikinga en la Universidad de Glasgow.

Esto nos lleva a la reflexión final: ¿vale la pena irse fuera para realizar un estudio de posgrado o un doctorado? En el caso de la Arqueología Medieval, el estado español cuenta con una escuela muy bien asentada, y aunque el Ministerio, los rectorados universitarios y los presupuestos estén haciendo realmente difícil su trabajo, es una excelente opción desarrollar la carrera investigadora en las universidades peninsulares. No obstante, es obvio señalar, que la movilidad de los investigadores, la necesidad de estancias de investigación en centros extranjeros y la asistencia a congresos internacionales, debe ser una pieza clave en el diseño de la carrera de cualquiera que quiera trabajar sobre la Edad Media a través de sus registros materiales de todo tipo. En algunos casos, es interesante remarcar que gracias a las políticas educativas de otros países, un máster universitario en Arqueología o Arqueología Medieval que en España puede costar alrededor de 3.000€ o más, puede cursarse en Francia, por ejemplo, por no llega a 500€, más las ayudas que en muchos casos se les concede a los estudiantes extranjeros para su alojamiento. Así, es como mínimo anecdótico, que sea más barato realizar los estudios de posgrado en una ciudad a 3.000km de casa que en la que puedes llegar con el metro.

4. ACTIVIDAD AUTODIDACTA

La Arqueología Medieval, como hemos visto, abarca una amplitud de registros y fuentes como pocas otras disciplinas históricas hacen. De ello depende la calidad de las informaciones que se producen, pero también la complejidad que esta muestra a la hora de desarrollar las líneas de investigación preferentes. Ante la imposibilidad de ofrecer una bibliografía exhaustiva al respecto, trataremos de recomendar unos pocos títulos con los que el lector neófito pueda realizar una primera aproximación a las principales cuestiones a través de manuales en muchos casos demasiado genéricos para nuestro gusto.

J.A. Quirós y B. Bengoetxea (2010) - Arqueología III. Arqueología Medieval y Posmedieval. Universidad Nacional de Educación a Distancia: Madrid.
Ch. Gerrard (2003) - Medieval Archaeology: Understanding Traditions and Contemporary Approaches. Routledge: Nueva York.
R. Francovich y R. Hodges (2003) - Villa to Village: The Transformation of the Roman Countryside. Duckworth: Londres.
M. Milwright (2010) - An Introduction to Islamic Archaeology. Edinburgh Scholarship Online: Edimburgo.

 

 

 

 

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