Siria

Jordania
 
 

Egipto

Noruega

 


 
Viaje por Siria

 

Relato por: Indiana_ (Tito)

Agosto 2005

“Nadie alcanzó nunca la cima acompañado por el miedo”.

Esa frase fue pronunciada por el poeta Publio Siro en el siglo primero antes de Cristo. Este romano había nacido en Siria, de donde hereda su nombre, y es la frase que yo tenía en mente cuando decidí aventurarme en este viaje, dados los momentos que corren actualmente.

Y es que en efecto, muchos amigos me tacharon de alocado cuando se enteraron de mis intenciones de viajar a Tierra Santa. Los últimos atentados pertrechados por integristas islámicos en Sarm el Sheikh, en Egipto, la interminable guerra de Irak con la ocupación americana, o el explosivo conflicto entre israelíes y palestinos, daban, comprensiblemente, la sensación de que me estaba metiendo en la boca del lobo. Pero, nadie alcanza nunca la cima acompañado por el miedo. El 11 de Marzo, muchos españoles, madrileños y habitantes de Alcalá de Henares concretamente, perdimos el miedo al mundo. Más bien al contrario, revivimos con más fuerzas e ilusiones, con ganas de seguir adelante con nuestra forma de vida. Y los que me conocen, saben que la arqueología y la aventura es mi forma de vida.

De modo que, sin dudarlo un momento, y transcurrido ese aletargante periodo de espera, llegó por fin el día en que me vi bajando de un avión en suelo sirio.

Mucho se podría contar sobre la historia de este país, pero terminaría por aburriros a todos, o haciéndome famoso por haber escrito una obra divulgativa de consistencia. No, me limitaré únicamente a haceros un rápido esbozo de lo que esta tierra ha visto y vivido. Alrededor del año 2500 a .C, las tribus semitas que emigraban desde el desierto de Arabia ocuparon el norte de Siria, estableciéndose en una civilización conocida como los amorritas (los occidentales). Entre el 2000 y el 1800 a .C, los amorritas establecieron una multitud de pequeños principados sobre la superficie de Mesopotamia, antes de expansionarse hacia occidente, hasta el delta del Nilo. Este fue el periodo de ocupación Hiksa en el país de los faraones, en torno al 1700 a .C. Finalmente Ahmosis I, fundador de la XVIII dinastía egipcia, expulsó a los asiáticos de Egipto, comenzando así el Reino Nuevo, alrededor del 1550 a .C.

Siria fue entonces exitosamente dominada por los hurritas, por los habitantes de Mitanni, de la misma familia, por los hititas de Anatolia, por los asirios y finalmente por tribus arameas cuya lengua, el Arameo, se convirtió en la lengua franca de la media luna fértil durante siglos, sobreviviendo a la invasión de influencias persas, griegas y romanas antes de ser sustituido por el Árabe en el siglo VII d.C. Incluso aun hoy en día hay lugares en los que se habla la lengua de Cristo, como contaré más adelante.

En el año 661, Damasco se convirtió en la capital de la primera gran dinastía musulmana de los Omeyas, cuyos ejércitos conquistaron África del Norte y España en el occidente y las tierras hasta la India en oriente. La corrupción provocó que fueran reemplazados por los Abasidas, que trasladaron la capital a Bagdad en el año 750 y además extendieron el Islam hacia el Este.

El siguiente momento de gloria llegó en 1190 cuando el kurdo Salah al-Dinn al-Ayubbi (Saladino) derrotó a los cruzados invasores para fundar la dinastía Ayubita, que gobernó el Imperio Musulmán desde Egipto hasta 1260. Luego vinieron los mamelucos, los mongoles, el Imperio Otomano en 1516 y, en 1920, los franceses que se aferraron fuertemente a ella hasta 1945. Después de esta fecha, como todos sabemos, el panorama de los países árabes se complica de forma increíble, de modo que no entraré en extensas reflexiones sobre su historia más reciente. Cada cual que se remita a las fuentes que crea más convenientes. Lo que sí resulta muy curioso, al viajar por la zona de Oriente Próximo, es observar como los países que fueron colonias francesas han derivado en repúblicas, como es el caso de Siria, mientras que los protectorados británicos terminaron siendo monarquías, como por ejemplo, Jordania.

Pero mi viaje comenzó en Damasco. En un primer momento, la visita de la capital estaba programada para el final del viaje, cuando regresara después de haber recorrido todo el país en dirección a la frontera jordana. Sin embargo, me detuve a visitar el Museo Nacional de Arqueología, puesto que a la vuelta se hallaría cerrado. El edificio no es un ejemplo a seguir para la museología, pero no cabe ninguna duda de que contiene una colección de piezas de un valor incalculable, que permiten al viajero reconstruir la historia de la humanidad desde sus inicios hasta ayer por la tarde. También visité el Palacio Azem, donde pude hacerme una idea de cómo vivían tradicionalmente los damascenos.

Fotografía 1 : Museo Nacional de Arqueología de Damasco.

Fotografía 2 : Entrada del Palacio Azem

 

 Continuar... 

Página 1 de un total de 7

 

 

-Arriba-

Indiana Jones es una marca registrada de Paramount Pictures & LucasFilms Ltd.
IndianaJones.es no es Web Oficial. Es una web de Fans y para Fans
Comunidad Fan Española de Indiana Jones 2001-2012
www.IndianaJones.es