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ás adelante, nos encontramos con el tetrápilo monumental que se alza en el cruce entre el cardo máximo, que es la citada avenida de columnas, y el decumano principal de la ciudad de Palmyra, y junto a él, el templo de Baal Shamin.

Fotografía 7 : Tetrápilo monumental

Fotografía 8 : Templo de Baal Shamin
Siguiendo hasta el final de la ciudad, a su lado norte nos encontramos los restos del Campo de Diocleciano. Hacia el este, sobre la colina de Yemliko, desde la ciudad se observan las grandes torres del complejo funerario de Palmyra. Son grandes construcciones que contienen en su interior enterramientos colectivos, a modo de nichos, unos sobre otros. Posiblemente, la primera vez en la historia que se puede observar esta práctica funeraria. Me dio tiempo a visitar un par, una de ellas la de los tres hermanos. Pero tuve que hacerlo sin detenimiento, pues era la hora de comer y ya cerraban, y aun me quedaba por visitar el impresionante templo de Bel, al sur de la ciudad.

Fotografía 9 : Escalinata del Campo de Diocleciano con las Torres Funerarias al fondo
Al este del arco mostrado arriba, está situada la joya de Palmyra, un gran complejo de un templo dedicado al dios Bel. El amplio recinto ocupa una superficie de 200 m por 200 m. Una alta y techada columnata doble pasaba por todo el trayecto alrededor de los muros en el interior del complejo, y en el centro se levantaba un gran templo clásico. Su peristilo y la mayoría de sus columnatas ya no existen, pero todavía se conserva el santuario. Por supuesto, el techo desapareció hace mucho tiempo. En el interior, el santuario tiene dos altares en sus extremos norte y sur, en los que puede apreciarse la influencia romana, con elementos que denotan un intento de divinización de Augusto, así como incontables elementos egiptizantes, como una representación del mito de Horus contra Set, o de Osiris contra Apofis, en este caso en la figura de Augusto contra una serpiente, lo que derivará en la tradición cristiana en la iconografía de San Jorge venciendo al dragón.

Fotografía 10 : Vista del Templo de Bel desde el extremo del oasis
El viaje continuó rumbo a la fortaleza medieval conocida como Crac de los Caballeros, atravesando Homs. Fue el momento en el que me acordé de nuestro amigo Joan. Sin duda le habría encantado esta visita. Y también fue el punto en el que más cerca llegué a estar de Iraq.

Fotografía 11 : A escasos kilómetros de Iraq
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