Tumba Emperador Máquina Infernal Última Cruzada
 

*Raiders of the Lost Ark

Fate of Atlantis
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Solución Fate Of Atlantis

 

Modo Ingenio

Primero de todo, debía ir a Montecarlo a encontrar a Trottier. Tras dar con él (llevaba un traje marrón y era viejo con canas) me dió su tarjeta con la que se nos abrirían muchas puertas en los negocios de antiguedades. Para ganar su confianza, tuve que responder algunas preguntas que contesté sin problemas gracias al Diálogo.

Ahora me dirigí a Argelia. Fui por el pasillo del fondo y llegué a la tienda de Al-Jabbar. Pero no le encontré a él, sino a Paul Abdul, su criado. Le di la tarjeta de Trottier y le pedí que me concertara una cita con él. Paul se dirigió a casa de Omar y yo le seguí.

Ya en las calles de Argelia, me costó seguir al criado, y le perdí de vista. Pero sí encontré a un hombre que llevaba un fez rojo. En cuanto entró al mercado, entré con él y me puse a hablar con él, y conseguí que me diera su fez, gracias a estas respuestas:
- Bonito fez.
- No, pero es un buen sombrero.
- Es mejor que un dolor de muelas.
- Es algo festivo.
- Bueno...
- Muchas gracias.
(Se puede encontrar la casa de Omar sin el fez, pero así es más rápido.) Había conseguido un fez y había perdido al criado, así que, volví a la tienda de Omar. Allí esperé, hasta que llegó Paul Abdul, y me dijo que Al-Jabbar, no quería verme. Se me ocurrió un plan, le dí el fez rojo a Paul, y después de insistir, él lo aceptó, y se lo puso al instante. Después le volví a pedir otra cita con su amo. Y Abdul se puso en camino. Con un fez rojo Paul era más fácil de distinguir, y pude encontrar la casa, sin problemas.

Me adentré a ella y vi que Omar le decía a Paul que no quería verme. Después de que Omar mandará a Paul a llamar a la policía, me quedé a solas con él. El muy asqueroso, no me dejaba tocar nada, y no podía esperar a que viniera la policía. Así que, decidí librarme de Omar. Como Omar me seguía por toda la habitación, para que no tacase nada, me metí en el armario. Él también se metió conmigo. Salí, y le cerré la puerta del armario en las narices, encerrándole. Omar me contó la historia de los nazis que había encontrado una colonia atlante en el desierto. Por tanta falta de hospitalidad, me dispuse a desvalijarle la casa. Había mapa de la excavación colgado con la colada. Cogí el palo de bambú y lo usé para coger el mapa. También me llevé las dos estatuillas que Omar tenía por ahí. Subí al camello.

Como el mapa no tenía nombre, me tuve que parar en algunos poblados nómadas para ir preguntando hasta que al final di con el lugar. Si por el camino me atrapaba algún "poli", le podía dar una de las estatuillas para que no me llevara a la ciudad.

Mi camello se había escapado pero ya estaba en la excavación, ahí pude comprobar que al camión le faltaba una bujía, y la batería estaba descargada. Meadentré al interior de la excavación. Todo estaba oscuro, pero palpando pude conseguir una cuaderna, un tubo, una cuenta de orichalcum, una jarra de cerámica y también pude palpar algo parecido a un generador eléctrico. Parecía que el generador no funcionaba por falta de gasolina. Volví a fuera y usé el tubo con el tanque de gasolina del camión y con la jarra de cerámica. Ahora, la jarra estaba llena. Volví a bajar y le puse la gasolina al generador, ahora, le di al botón y se encendieron las luces. Habían algunas inscripciones en las paredes. En una de ella situada a la derecha, usando la cuaderna, se descubrió un mural totalmente destrozado. ¡Qué pena, nunca sabré que ponía! Observé los dibujos que había en la pared de la izquierda, y empujé el de arriba, con lo que se abrió un compartimento donde había una estatuilla parecida a la que Kerner me robó.

Con la estatuilla en mi poder, apagué el generador, lo abrí, y me llevé la bujía. Salí de la excavación y me preparé para poner a punto el camión. Inserté la bujía, tero todavía faltaba la batería. Use la cuenta de orichalcum, en la estatuilla, y ésta empezó a hacer un zumbido por los cuernos. La usé con las bujías, y el camión arrancó. Cunado abrí la puerta del camión, me encontre un telegrama que decía así:

Achtung Kerner:
Trampa para Trottier en Montecarlo preparada
STOP
Sesión de espiritismo con Madame Sofía
STOP
Ven cuanto antes
STOP
...firmado: Ubermann

Mi siguiente destino sería Montecarlo.

 

Persecución en Montecarlo

Lo primero era encontrar a Trottier, que no fue dificil. Le conté lo del telegrama, la trampa, los nazis, pero no me creyó, sacó su disco de piedra, se puso a gritar. En ese momento llegó un coche, y de él salieron un par de tipos, que rodearon a Trottier y se lo llevaron. La daría su merecido, si no hiciera nada. Pero en fin, al rescate. Usé el coche amarillo que había detrás del taxi, y apareció un mapa de la ciudad. Como los secuestradores (coche rojo), conducían a lo loco, no me costó envestirles tres o cuatro veces, hasta que produje un accidente. Los secuestradores se marcharon, y dejaron a Trottier inconsciente. Hablé con Trottier después de que se despertara. Me dijó que había lanzado su disco de piedra, por la ventanilla, para evitar, que los nazis lo consiguieran. Pero me apuntó la dirección de la calle donde lo había lanzado, en el telegrama. La busqueda de la piedra solar, fue una pesadez. Fui buscando lo que quería, de esquina en esquina (absteneos de hacer chistes fáciles). Tuve que mirar los carteles de todos los cruzes, para ver si coincidía con el nombre dado por Trottier. Cuando encontré la calle, sólo tuve que mirar en la alcantarilla, y coger el disco de piedra. ¡Ya tenía uno!

La isla de Thera

Bien, estoy en Thera, dije yo. Ahora debía encontrar algo que me dejaré sobre la pista de la Atlantida. Subí por el desfiladero, y encontre una caja abierta, y una puerta a una gruta. Primero cerré la caja y cojí la factura de la tapa. Luego me adentré en la gruta. Y encontré algo parecido a instrumentos de excavadión. Cogí la herramienta para trincheras, y la abrí. En su interior me encontre un nota que decía así:

Indy, se que encontrarás esto.
Los nazis me han secuestrado.
Deben de haber encontrado algo,
porque parece que nos vamos pronto.
¡Corre!¡Necesito tu ayuda.!
...firmado: Sofía.

Después de leer la nota, noté como si algo se hubiera puesto a cavar. En efecto, la salida estaba bloqueada. Así que usé mi pala con la puerta. Para salir. Conseguí salir, pero se llevaron a Sofía. Ahora debía llegar hasta el submarino. Pero ¿cómo? en la salida de la cueva, ví que salía gas de unas piedras. Se me ocurrió una idea. Entré de nuevo en la cueva. Y encontré una puerta de bronce abierta y sellada por dentro. La cerré, y apareció un eje de piedra. Pusé allí la piedra solar, tal y como decía el Diálogo de Platón. Volví a abrir la puerta y apareció una inscripción. Bajé al puerto, y en una casa cogí una red. Después cogí una cesta muy grande, pero el dueño de la tienda no me cogerla así que se la cambié por la inscripción El dueño, que podía leer lo que ponía, la tradujo:

Carretera cerrada por obras.
Viajeros usar ruta alternativa
desde la colonia mayor de Creta.

Con la cesta en mi poder, ya sabía adonde se dirigía Kerner: a Creta. Luego me puse a vuscar por el puerto, un caja que contenía una cámara de un globo. Cuando la intenté abrir. el dueño de la tienda, me dijo que no era mía. Yo le dije que quería reclamar mi globo. Le dí la factura y abrí la caja. Cogí la cámara del globo, y fui al desfiladero. Ya arriba, usé el tubo, el globo, la cesta y la red, para hacerme un globo aerostático. Después use el globo con la grieta, y éste se infló. ¡Rumbo al submarino!

En el submarino

Después de encontrar al submarino y aterrizar en él. Me hize con un uniforme alemán, y entré por la escotilla. En la cubierta inferior, conseguí: un trapo grasiento, una cuerda de tender, pan, y un poco de fiambre. con el pan y el fiambre me hize un bocata. Ví a un guardia vigilando un armario, y después de hablar con él (con el guardia, no con el armario), supe que ahí estaba la piedra lunar. Como no podía relevar al soldado, le ofrecí mi bocadillo. Él no lo aceptó pero fue ha acerse uno. en cuanto se fue, abrí el armario, cogí la piedra y las instrucciones del torpedo, y lo volví a cerrar. En cuanto entré en la cocina, el submarino cambió de rumbo. Llegamos a Knossos, pero no podía salir del submarino. No por la escotilla. Así que decidí salir por el torpedo. Use el trapo grasiento en los cables sueltos, y encendí el panel de control gracias a las instrucciones. Tiré de la palanca de lanzamiento y se produjo un incendio que llamó la atención de toda la tripulación. Entré en el servicio y me puse mi traje de faenas. Encendí el otro panel de control con las instruciones, y até la cuerda a la palanca. Abrí un tubo del torpedo y me introduje por él. Cogí la cuerda y cerré la tapa. Tiré de la cuerda y... ¡BOOM!

Fui a la entrada a la colonia y usé las piedras según el Diálogo. Ya estaba dentro. Crucé la primera puerta cogiendo antes dos de las tres cabezas de piedra que ahí había. La tercera la cogí con el látigo desde la otra sala. Fui explorando hasta que encontré una especie de ascensor atlante. Pero no pesaba lo suficiente, por lo que usé el látigo con la cabeza de la estatua que ahí había.

En el piso de abajo me encontré a Sternhart, el pobre había muerto en el intento de encontrar también la Atlántida. Cogí su bastón, un peine, una bufanda y la piedra terrestre. Miré la cascada, y subí por la cadena. Seguí investigando hasta que encontré una puerta donde debía depositar las tres cabezas. Tras ella, fui hacia arriba donde desbloqueé un contrapeso de ascensor con el baston de Sternhart. Bajé y usé dicho ascensor otra vez con el bastón, ahora, en la boca de la estatua. Cogí la caja dorada y las dos cuentas. La caja que permitía guardar orichalcum sin que lo detectaran los ámbares.

Llegué a una habitación, con un microtauro. Pero como estaba apagado, usé una cuenta en mi estatuilla, y ésta a su vez la introduje en la trampilla. El microtauro se puso en marcha, abriéndome camino.

Usé las 3 piedras con el mapa a escala de la Atlántida. Se abrió una puerta que me llevó a otra parte del laberinto.

Para salir usé el peine y la cuerda. Luegousé sobre éste la bufanda. Ya tenía un peine en suspensión cargado de electricidad estática. Metí el orichalcum en la caja, y usé el peine. Éste me indicó donde había orichalcum, abriéndome paso con la cuaderna.

Así llegué a una especie de vagón de metro. Que metiendo una cuenta en su boca me llevó hasta la Atlántida.

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