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INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA
CRUZADA
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próximo destino de Harrison Ford lo sabía
desde hacía tiempo. Un tal Steven Spielberg había
aprobado las localizaciones propuestas en España
(en el desierto de Almería). El guión,
debído a Jeffrey Boam (La zona muerta,
de David Cronenberg), tenía las suficientes novedades
como para estar seguros de que fuera una historia interesante.
El presupuesto del film (30 millones de dólares)
prometía contribuir a igualar, al menos, la espectacularidad
de las dos anteriores películas. Porque
Indiana Jones estaba de vuelta y ahora venía
con su papá.
"España
tiene el mejor plató del mundo para Hollywood",
dijo Spielberg, poco antes de iniciar el rodaje. Pero,
desgraciadamente, esta autorizada opinión no
repercutió en un masivo aumento de las producciones
de Hollywood filmadas en territorio Español.
Precisamente en Almería comenzó el rodaje
del film el 16 de mayo de 1988. Indiana Jones y la
Última Cruzada (Indiana Jones and the
Last Crusade, 1989) pretendía ser la más
ambiciosa de las películas sobre Indiana Jones,
al tiempo que Spielberg intentaba recuperar el espíritu
de En busca del Arca Perdida, pues Indiana Jones
en el templo maldito supuso un excesivo alejamiento
de lo que quería George Lucas al idear el héroe
por antonomasia del cine moderno.
Quizá
allanando el camino para futuros proyectos que vendrían,
la entradilla del principio de la película se
remontaría a los tiempos de un juvenil Indiana,
aquí interpretado con pasmosa habilidad por quien
sin duda fue el mejor actor de su generación,
River Phoenix, capaz de calcar todos los gestos
y manierismos de Harrison Ford en su breve encarnación
del personaje como juvenil boy-scout muy modesto ("se
han perdido todos menos yo") a las continuas broncas
con papá Henry por llamarlo "Junior",
la película acaba por revelar el guiño
que sólo los cinéfilos conocían:
"Indiana" se llama así en honor al
perro malamute de George Lucas (y que inspiró
también a Chewbacca).
La entrega ¿final?
de la trilogía, jugaría ya desde el principio
con los temas y tópicos que el mismo personaje
habían propuesto, desde la dilación en
la presentación del héroe y su afortunada
confusión con el saqueador "Fedora",
de quien hereda el sombrero y quién sabe si la
actitud, hasta la explicación de algún
elemento biográfico como el primer uso del látigo,
la anécdota de la cicatriz en la barbilla o la
fobia a las serpientes.
Harrison
Ford iba a tener esta vez la ayuda de Sean Connery,
un actor con el que, indirectamente, guardaba muchos
puntos en común. Como ya sabemos, Spielberg siempre
ha sido un admirador de la serie Bond y de Sean Connery,
el mejor 007 de todos los tiempos y una gran estrella
del cine de Hollywood, que se ha mantenido en la cima
desde que en 1962 interpretara Agente 007 contra
el doctor No, de Terence Young. En 1988, Sean Connery
acababa de recibir un merecido Oscar al mejor actor
secundario por Los Intocables de Elliot Ness,
de Brian DePalma. El cometido de Connery en Indiana
Jones y la última cruzada sería el del
Doctor Henry Jones, padre de Indiana y reconocida eminencia
en el campo de la literatura medieval, que ha estado
toda su vida obsesionado con un objeto de no menos resonancia
bíblica que el Arca de la alianza de la primera
película de la serie. Para Indiana Jones y
la última cruzada también se recuperaba
a Denholm Elliott, en el papel de Marcus Brody,
el director de la facultad donde da clases Indiana Jones
y su padre Henry Jones. Con la aparición de Elliot
y también la de Sallah, interpretado por John
Rhys-Davies, se quería completar la mencionada
vuelta a las raíces que esta tercera parte quería
suponer.
La gran baza de esta
nueva película está en la química
desarrollada entre Harrison Ford y Sean Connery, cerrando
sin duda el círculo que faltaba para reconocer
que el arqueólogo aventurero era hijo natural
de James Bond. Entre los dos existe esa chispa tan difícil
de alcanzar en una relación cinematográfica
(Spielberg remite a Paul Newman y Robert Redford
en Dos hombres y un destino o El golpe
para definir la relación entre Connery y Ford.).
Ambos son tercos, obstinados y pretenciosos. Connery
es un cabezota escocés y Ford un cabezota americano.
El viejo tema del enfrentamiento padre e hijo casi supondría
el centro de la película, si no estuviera sazonada
de trepidantes aventuras que alivian, la parte emocional
de la historia.
Mención aparte
merece la chica de la película, la doctora Elsa
Schneider, interpretada por la bella irlandesa Alison
Doody. La rubia austríaca que encarna será
una mujer dura, diametralmente opuesta de Willie Scott
(aunque también Indy tenga que rescatarla alguna
que otra vez), y más en la línea de la
dureza de Marion Ravenwood. La gran innovación
es que la doctora Schneider es una prolongación
de René Belloq, una arqueóloga vendida
al sistema nazi para conseguir sus propios fines y que,
al contrario de Indy, será incapaz de decidir
entre su vida y su ambición en las escenas finales.
Este film encantador
se estrenó en mayo de 1989 y recaudó una
cantidad muy parecida a la de En busca del Arca Perdida,
unos 15.000 millones de pesetas, sólo en Estados
Unidos. Un único Oscar a los mejores efectos
de sonido fue el pobre bagaje que logró una película
que merecía mucho más. Era, de cualquier
modo, la confirmación plena de un héroe
que había sabido como ninguno en los años
80 llegar al corazón de millones de personas
en todo el mundo.
LAS AVENTURAS DEL JOVEN INDIANA JONES
 nce
años después de la presentación
del personaje, Indiana Jones se vio a la vez rejuvenecido
y envejecido para su trasvase a la televisión.
The Young Indiana Jones Chronicles (1992) partiría
de una pasión por la historia y el loable deseo
de George Lucas de hacer una serie didáctica
con el siglo veinte como hilo conductor, presentando
a Indiana Jones en tres aspectos de su vida: el anciano
de 93 años interpretado por George Hall,
quien armado de sombrero y parche introducirá
el flashback donde hayamos la lección ética
o histórica a narrar. El Indy niño, con
9 años, sería interpretado por Corey
Carrier. Por fin, el plato fuerte de las "crónicas"
quedaría entregado a la eficacísima labor
del joven Sean Patrick Flanery, quien hereda
un papel imaginado sin duda para el desaparecido River
Phoenix. Como dato anecdótico, Harrison Ford
colaboró en el episodio veinte de la teleserie
(Música y Gángsters).
Tras
la presentación de rigor del Indy anciano, las
historias se dividirán en aventuras iniáticas
casi siempre. Las protagonizadas por Indy niño
poco a poco irían desapareciendo de escena, hasta
centrarse casi en exclusiva en las peripecias del Indy
adolescente y sus hazañas en la Primera Guerra
Mundial, de soldado a espía a intérprete
y siempre como superviviente, bajo el ubicuo seudónimo
de Henri Defence.
Indy muestra en su
peripecia vital la sorprendente habilidad de haber estado
en el momento oportuno con las personas más importantes
de la historia del siglo XX, como Lawrence de Arabia,
Sigmund Freud, Norman Rockwell, Theodore Roosevelt,
Picasso, De Gaulle, Mata Hari, Pancho Villa, Sean O´Casey,
Albert Schweitzer, Kafka, Elliot Ness, Louis Armstrong,
Al Capone, el Barón Rojo, Ho Chi Mihn, John Ford
o Robert Graves... por nombrar sólo unos cuantos.
Es una serie difícil,
rodada en más de quince países. Tal vez
sin el reclamo publicitario de Indiana Jones la serie,
honradísima y con una claridad de ideas que acabarán
por convertirla en culto, habría tenido menos
eco pero mejor futuro.
INDIANA JONES 4
este
el estreno y apoteósico exito de Indiana Jones
y la Última Cruzada han estado siempre presentes
los rumores de una nueva aventura del arqueólogo,
sobre todo por las constantes declaraciones de Lucas,
Spielberg y Ford de que les gustaría volver hacer
una nueva película de la saga. Pero desde entonces
ha habido numerosos problemas que han parado el proyecto
hasta nuestras fechas. Las apretadísimas agendas
de Lucas (se implicó de lleno con la serie del
Joven Indy y después con la nueva trilogía
de Star Wars), de Spielberg con proyecto tras proyecto
al igual que Ford, y los repentidos problemas con el
nuevo guión. Durante los años noventa
salieron varios rumores de posibles guiones y varios
guionistas, el que más fuerte sonó sobre
el 2000 fue el director M. Night Shyamalan (El
Sexto sentido, Señales).
Ya en el 2002 Spielberg
anunciaba de forma oficial la completa implicación
en el proyecto de Indy4. Lucas, Spielberg y Ford ajustaron
sus fechas de proyectos para dejar espacio para rodar
la nueva aventura. Contrataron a Frank Darabont
para escribir el guión basándose en la
historia de George Lucas y anunciaron el estreno de
Indy4 para el 2005. A principios del 2004 Frank termina
el guión, a Spielberg le gustó, pero a
Lucas no terminó de convencerle, por este motivo
se ha retrasado por el momento un año más,
hasta que se reescriba el nuevo guión por parte
del actual guionista Jeff Nathanson y guste a
los tres implicados. Lucas está ahora metido
de lleno en su Episodio 3 de Star Wars, Spielberg tiene
varios proyectos entre manos y Ford ya prepara nuevos
rodajes, aunque los tres reconocen no dejar de lado
a Indy4.
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