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stamos
ante un arqueólogo tremendamente astuto e inteligente.
Este francés, muy educado, no muy alto ni demasiado
corpulento, vestido siempre con camisas limpias y elegantes,
sabe aprovechar perfectamente el trabajo de sus colegas
de oficio, que suelen ser los que se manchan las vestiduras
y se juegan la vida en busca de tesoros perdidos mientras
él espera el momento oportuno para arrebatárselos.
y si no que se lo digan al Dr. Jones, quien, al principio
de En busca del arca perdida, se ve privado del
ídolo inca que tanto le había costado
conseguir (aunque no era la primera vez que Belloq se
quedaba con una de sus relíquias), y a punto
está también de quedarse sin el Arca de
la Alianza que él había descubierto. Capaz
de aliarse con quien sea con tal de ganar dinero (incluso
con los nazis), su obsesión por abrir el Arca
cuanto antes, pues para él significa Una radio
para hablar con Dios, le jugará una mala
pasada.
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