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"Indiana Jones y el Templo Maldito,
sorprendentemente es la película de la
trilogía que más significa para
mí... porque conocí a mi mujer,
Kate Capshaw. Es la que menos me gusta de las
tres, pero es la que más me toca a nivel
personal: de ella salieron un largo romance y
seis niños. Pero como película,
mi preferida es En busca de Arca perdida." |
Cinncinnati,
Ohio.
18 - 12 - 1947
ijo
de un ingeniero que casi nunca estaba en casa, se crió
casi totalmente junto a su madre (una antigua concertista
de piano) y sus tres hermanas, un universo femenino
que amplificó la introvertida capacidad de ensoñación
del chaval. Pero no se trataba de un bicho raro, de
alguien retraído: el pequeño Steven tenía
una vida escolar igual de sana y llena de amigos que
sus compañeros, lo que pasa es que, antes que
otros juegos, él prefería otros hobbies
más caseros, aunque sí que salía
de casa para acudir al cine, el cual (junto a la televisión,
que siempre se ha mirado con irónico amor, véase
Poltergeist) se convierte en su válvula de escape.
Con muy poca edad, y acompañado por su progenitor,
asiste a la visión de El mayor espectáculo
del mundo, espectacular film de Cecil B. DeMille,
verdadero punto de inicio de su obsesión por
ser director.
Con
12 años (y con su familia, que había cambiado
Cincinnati por Nueva Jersey y Phoenix) consigue conmover
a su familia y hacerse con la cámara que inmortalizaba
los eventos del clan. Con el dinero de papá,
sus trabajos limpiando jardines a vecinos, y cobrando
una entrada después a sus primerizas audiencias,
se lanza a una auténtica ordalía de cortometrajes:
westerns, films de guerra donde reclutó a sus
compañeros de instituto (los repelentes miembros
del equipo de rugby obtuvieron el papel de oficiales
nazis), terror, aventuras... Spielberg en estado puro,
sobre todo porque, aparte de las referencias que cualquier
cinéfilo tendría y utilizaría,
ya puso en evidencia su obsesión por la enfatización
de los detalles mediante el encuadre o los movimientos
de cámara.
comenzó a rodar sus primeros cortometrajes en super
8 m/m y luego en 16 m/m. A los trece años había rodado
y montado ya una película de larga duración, "Scape
to Nowhere", cuyos actores fueron los miembros
de su propia familia.
El
patio de su casa y su colegio se hicieron pequeños
para él, así que lo lógico fue
estudiar cine en la prestigiosa Universidad de California,
pero, al contrario de los Coppola, Lucas
o Milius (tres de sus amigos más íntimos,
amén de colaboradores) que se habían graduado
allí, Spielberg no consiguió notas demasiado
altas para pasar a cursos de posgraduado. No hizo falta:
su mejor carta de presentación en la industria
tuvo el aspecto de un corto, el mítico (por evidentes
razones) Amblin: 26 minutos que costaron 15.000
dólares (15.000 euros) a su amigo Dennis Hoffman.
Spielberg tenía 18 años, una pequeña
joya en celuloide, y varios festivales (Atlanta, Venecia)
así lo reconocieron. Con las latas de la película
y el currículum vitae de galardones se presentó
en los estudios Universal. Sid Sheinberg, vicepresidente
del área televisiva, quedó fascinado.
Comenzó
entonces a trabajar asiduamente en este medio, donde
dirigió "Night Gallery" (1969), "El influjo
del mal" (1970), así como numerosos episodios de
las series "Audacia es el juego", "The
Psychiatrist" y "Marcus Welby, doctor en Medicina".
En 1971 rodó "El diablo sobre ruedas", film
con el que consiguió el primer premio en el Festival
de Cine Fantástico de Avoriaz (Francia), el Foco de
Plata en Francfort, el Garido d'Oro de Teormina y una
mención especial en el Festival de Montecarlo, lo que
le proporcionó el salto a las grandes producciones cinematográficas.
Durante aquellos primeros 70, Spielberg empieza a forjar
unas amistades muy especiales: Francis Ford Coppola,
Martin Scorsese, George Lucas, John
Milius y Brian De Palma (envidiaba su suerte
con las chicas, recuerda un Steven que poco nos dice
de sus noviazgos más o menos estables durante
su juventud).
Spielberg contó
con el mecenazgo de dos productores jóvenes pero
con fuerza (Richard D. Zanuck y David Brown), algo evidente
para que confiaran en su batuta tras el semifiasco de
"Loca evasión", su primer largo, que
no tuvo demasiada suerte en taquilla.
"Tiburón"
elevó a los altares del éxito a Steven
Spielberg: le consolidó en la industria, tanto
como para embarcarse en "Encuentros en la Tercera
Fase", una cinta naturalista de ciencia-ficción
que volvía a hablar de ideales, familias rotas
y homenajes a Disney ("Pinocho"). Con el anuendo
de George Lucas (en la cumbre tras La Guerra de las
Galaxias) revolucionó los efectos especiales,
combinando mensaje adulto con filosofía para
todos los públicos.
Dos taquillazos y
el patinazo: "1941" es una comedia divertidísima,
una superproducción en la que luce el dinero
y se lucen los actores (la nómina completa de
los cómicos yanquis del momento), pero que fue
mal recibida desde el comienzo: muchos le tenían
ganas al nuevo geniecillo de Hollywood, y tras preestrenos
en ¡Texas! se cortó el film y empezó
a arrastrar mala fama. Pese a no recuperar la inversión
millonaria, cimentó la amistad con Robert
Zemeckis, a quien produjo su desopilante debut ("Locos
por ellos").
Un
fracaso se cura con un éxito, y Spielberg arrasará
en los 80: sus títulos más taquilleros,
sus producciones, su sello Amblin... Un par de películas
pequeñas (el homenaje a la aventura que fue la
seminal En busca del Arca perdida, y, claro, esa cinta
intimista y rabiosamente cercana al alma spielbergiana,
llamada E.T. El extraterrestre) le convirtieron en una
estrella, el director famoso por antonomasia. Pero lo
que poco se sabe es de su vida personal durante aquellos
años, al menos hasta que, rodando la segunda
entrega de las correrías de Indiana Jones, abandona
demasiado el rodaje en Nepal para visitar a una actriz
que está cerca rodando la miniserie Pabellones
lejanos: Amy Irving, que ya había sido
su novia años antes. Ella será la primera
señora Spielberg (hoy la ex más rica de
Hollywood), luego sustituida por la gritona compañera
de Indy: Kate Capshaw.
No,
no es la madurez del eterno niño, sino el deseo
de ser un director respetado por los Oscar, un cineasta
adulto. Títulos del calibre de "El color
púrpura" o "El imperio del Sol"
van por este terreno, sin abandonar el encanto por lo
inocente, la capacidad de impregnar de elementos mágicos
lo más cotidiano, ramplón o terrible.
Coincide todo esto con una etapa de cambios a nivel
personal (divorcio, hijos a los que cuidar y proteger
de paparazzis o psicópatas acosadores que amenazaron
al realizador con secuestrarlo y violarlo, nueva boda)
en la que, junto a una obsesión por recuperar,
o reescribir, vía talonario, su infancia (montar
una empresa de animación para ser Walt Disney,
comprar los derechos de los personajes animados de la
Warner), mira hacia atrás con mirada de persona
madura: el reencuentro con sus raíces judías
("La Lista de Schindler", infinitos documentales
y la fundación Shoah que se dedica a mantener
el recuerdo vivo del Holocausto), y el recuerdo a la
historia americana ("Amistad", "Salvar
al soldado Ryan"). Coincide esto, en 1999, con
un emotivo reencuentro con su padre, Arnold Spielberg,
una octogenaria figura fantasmal a lo papi de Hamlet
que vino a cerrar (o abrir) un capítulo capital
en su/sus vidas.
Pero es en sus últimas
películas estrenadas (la kubrickiana, pero también
spielbergiana al cien por cien, "A.I. Inteligencia
Artificial", y la pesadillesca "Minority Report")
donde este nuevo mogul de la industria (DreamWorks es
su estudio) hace de la tristeza un recurso de estilo
tan desgarrador y efectivo como lo había sido
el escapismo.
El Rey Midas:
 l
estreno de "Tiburón" en USA, en junio
de 1975, cambió Hollywood para siempre. No solo
inauguraba la moda de los taquillazos de verano y era
la primera película que llegaba más rápido
a los 100 millones de dólares (100 millones de
euros) de recaudación. Su éxito hizo que
la industria creara un nuevo concepto, blockbuster.
Si su amigo George Lucas fue el pionero en utilizar
la técnicas del merchandising para embolsarse
multimillonarios beneficios gracias a los negocios paralelos
de sus películas, Steven Spielberg fue el primero
en introducir publicidad subliminal en sus films (empezó
con "E.T. El extraterrestre"), y es el culpable
de que Hollywood fabrique tantas películas con
grandes efectos especiales. "Encuentros en la Tercera
Fase" en los 70, "E.T. El extraterrestre"
y "Poltergeist" en los 80, y "Parque
Jurásico" en los 90 marcaron hitos en este
terreno, y no solo desde un punto de vista tecnológico.
También comercial.
Steven Spielberg ha
colocado al menos una de sus películas entre
las cinco más taquilleras del año en Estados
Unidos en 14 ocasiones en los últimos 27 años.
Siempre en territorio americano, entre 1975 y 2002 la
marca Spielberg (ya sea como director o productor) ha
dado seis número uno de taquilla ("Tiburón",
"En busca del Arca perdida", "E.T. El
extraterrestre", "Regreso al futuro",
"Parque Jurásico" y "Salvar al
soldado Ryan") y 25 top ten (o sea, clasificados
entre los diez más comerciales del año).
La media de recaudación de los más de
50 títulos estrenados bajo su tutela es de 105,8
millones de dólares (105,8 millones de euros).
Sus películas han dejado en el box office americano
más de 5.500 millones de dólares (5.500
millones de euros) desde mediados de los 70. Y aunque
también es verdad que su filmografía contiene
sonoros pinchazos de taquilla (ahí están
"1941", "El secreto de la pirámide",
"Balto" o "Amistad"), Steven Spielberg
sigue siendo el único magnate de Hollywood que
tiene en su haber siete películas con más
de 200 millones de dólares (200 millones de euros)
de recaudación, y dos con más de 300 millones
(300 millones de euros). Siete de estas nueve producciones
figuran entre las 25 más taquilleras de todos
los tiempos en USA (y seis en el top 25 de la taquilla
mundial: "Parque Jurásico", "E.T.
El extraterrestre", "El Mundo Perdido: Jurassic
Park", "Hombres de Negro", "Indiana
Jones y la última Cruzada" y "Twister").

Curiosidades:
Nombre: Steven Allan
Spielberg.
Nacimiento: 18 de
diciembre de 1946, en Cincinnati (Ohio).
Familia: Hijo de Arnold
Spielberg, ingeniero eléctrico, y Leah Posner,
concertista de piano y después propietaria de
un restaurante. La pareja se divorció en 1966.
Tiene tres hermanas.
Bodas: Se ha casado
dos veces, con Amy Irving (1985-1989) y con Kate Capshaw
(desde 1991).
Hijos: Tiene seis:
dos adoptados, Theo y Mikaela, y cuatro naturales, Max
(de su unión con Amy Irving), Sasha, Sawyer y
Destry. Además es padrastro de la actriz Jessica
Capshaw.
Padrino: Spielberg
es padrino de la actriz Drew Barrymore y casi ejerce
de lo mismo con Gwyneth Paltrow, a quien dio uno de
sus primeros papeles en Hook. Paltrow llama al cineasta
de forma cariñosa tío Morty. Hablando
de padrinos, su amigo Brian De Palma lo es de su hijo
mayor Max.
Estudios: Graduado
en el Instituto Arcadia de Phoenix, en 1968 abandonó
sus estudios en la California State University de Long
Beach, para dedicarse a dirigir profesionalmente. En
mayo del 2002 acabaría licenciándose.
Oscar: Se le resistió
hasta 1994, cuando lo ganó por "La Lista
de Schindler" (Director y Película). Repitió
como Mejor Director en 1999 por "Salvar al soldado
Ryan". Hasta entonces, había sido nominado
tres veces y tenía un premio honorífico
de la Academia, el Irving G. Thalberg.
Distinciones: Entre
otras cosas fue nombrado Caballero de la Orden del Imperio
Británico y recibió un doctorado Honoris
Causa por la Universidad de Yale.
Política: Es
simpatizante declarado del Partido Demócrata,
al que ha apoyado públicamente -también
a través de donaciones- en varias ocasiones.
Spielberg dice: Tener una actitud política no
cambia el mundo, pero sí te cambia tu propia
vida. Ahora tomo parte activa en política pero
siempre de forma anónima. Es buen amigo del ex
presidente Bill Clinton, a quien apoyó durante
el affaire Lewinski.
Adquisiciones: Compró
en sendas subastas los Oscar que ganaron Clark Gable
(por "Sucedió una noche") y Bette Davis
(por "Jezabel") y los cedió a la Academia.
También tiene uno de los trineos de "Ciudadano
Kane" y los guiones originales de ese film, de
"Casablanca" y de la versión radiofónica
que Orson Welles hizo de "La Guerra de los Mundos".
Detesta: Leer (No
me gusta. Soy muy lento. No he leído por placer
en muchos años. Es algo casi vergonzoso... soy
fruto de la generación de la televisión)
y el café (No bebo café. No he bebido
una taza en toda mi vida. Eso es algo que nadie sabe:
lo odio desde que era un niño).
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