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Pablo Ruiz Picasso
Episodio 2. Paris (Francia), 1908 / Kenya, 1909
ablo
Ruiz Picasso (1881-1973), pintor y escultor español
nacido en Málaga, considerado uno de los artistas
más importantes del siglo XX. Hijo primogénito
de José Ruiz Blasco, vasco de nacimiento, pintor,
profesor de la Escuela de Bellas Artes de Málaga
y conservador del Museo Municipal. Su madre, de origen
italiano por línea paterna, se llamaba María
Picasso López. Artista polifacético, fue
único y genial en todas sus facetas: inventor
de formas, innovador de técnicas y estilos, artista
gráfico y escultor, siendo uno de los creadores
más prolíficos de toda la historia, con
más de 20.000 trabajos en su haber.
Picasso en solitario
encarna toda la aventura de la pintura del siglo XX.
Su producción ininterrumpida, su constante afán
de renovación, su espíritu inquieto de
experimentador constante de los problemas del sistema
de representación, su actitud ante la Historia
y su sentido iconoclasta con respecto a la tradición,
así como sus valoraciones, siempre sorprendentes
y originales, de los modelos del pasado, hacen de Picasso
un paradigma de la pintura del siglo XX.
La trayectoria de
Picasso no puede encasillarse en una evolución
lineal o en una participación en alguna de las
tendencias artísticas de su tiempo. Tampoco cabe
limitarla a la pintura, aunque sea esta su actividad
principal, pues sus dibujos, grabados, cerámicas
y esculturas ocupan un lugar destacado en el arte de
nuestro siglo. Las tendencias de las que fue protagonista,
como el Cubismo, fueron creadas por él. Pero
lo más sorprendente de su trayectoria reside
en el hecho de que en los constantes vaivenes de su
pintura siempre se halla latente una impronta esencialmente
picassiana caracterizada por la diversidad en el marco
de una rigurosa unidad. Hasta 1898 siempre utilizó
los apellidos paterno y materno para firmar sus obras,
pero alrededor de 1901 abandonó el primero para
utilizar desde entonces sólo el apellido de la
madre. El genio de Picasso se pone ya de manifiesto
desde fechas muy tempranas: a la edad de 10 años
hizo sus primeras pinturas y a los 15 aprobó
con brillantez los exámenes de ingreso en la
Escuela de Bellas Artes de Barcelona, con su gran lienzo
Ciencia y caridad (1897, Museo Picasso, Barcelona),
que representa, dentro aún de la corriente academicista,
a un médico, una monja y un niño junto
a la cama de una mujer enferma; ganó una medalla
de oro.
En abril de 1896 participa
en la Exposición Municipal de Barcelona con la
obra Primera comunión. Un año más
tarde envía a la Exposición Nacional de
Bellas Artes de Madrid la obra Ciencia y caridad, con
la que obtiene una mención honorífica.
Ese mismo año ingresa en la Real Academia de
San Fernando de Madrid, pero a final de curso cae enfermo
de escarlatina y tiene que regresar a Barcelona. En
1899, de nuevo en Barcelona, suele parar en el café
"Els Quatre Gats", lugar frecuentado por numerosos
intelectuales. Poco después, en febrero de 1900,
expone en dicho café una serie de retratos de
artistas y amigos en la línea de Ramón
Casas. En octubre realiza su primer viaje a París,
donde conoce al marchante catalán Manach, que
le ofrece una suma mensual a cambio de un cierto número
de obras, es su primer contrato. Allí pinta obras
tales como Autorretrato o Le Moulin de la Galette. En
diciembre vuelve a Barcelona. Entre 1900 y 1902 Picasso
hizo tres viajes a París, estableciéndose
finalmente allí en 1904. El ambiente bohemio
de las calles parisinas le fascinó desde un primer
momento, mostrando en sus cuadros de la gente en los
salones de baile y en los cafés la asimilación
del postimpresionismo de Paul Gauguin y del simbolismo
de los pintores nabis. Los temas de la obra de Edgar
Degas y Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec, así
como el estilo de este último, ejercieron una
gran influencia sobre Picasso. El cuadro Habitación
azul (1901, Colección Phillips, Washington) refleja
el trabajo de ambos pintores y, a la vez, muestra su
evolución hacia el periodo azul, así llamado
por el predominio de los tonos azules en las obras que
realizó durante estos años. En ellas reflejará
la miseria humana, con trabajadores extenuados, mendigos,
alcohólicos y prostitutas, representados con
cuerpos y formas ligeramente alargadas, recordando el
estilo de El Greco.
Poco después
de establecerse en París en un desvencijado edificio
conocido como el Bateau-Lavoir, Picasso conoce a su
primera compañera, Fernande Olivier. Con esta
feliz relación Picasso cambió su paleta
hacia tonos rosas y rojos; los años 1904 y 1905
se conocen, así, como periodo rosa. Sus temas
se centraron en el mundo del circo, que visitó
con gran asiduidad, creando obras como Familia de acróbatas
(1905, National Gallery, Washington). En la figura del
arlequín, Picasso pintó su otro yo, su
alter ego, práctica que repitió también
en posteriores trabajos. De su primera época
en París datan su amistad con el poeta Max Jacob,
el escritor Guillaume Apollinaire, los marchantes Ambroise
Vollard y Daniel Henry Kahnweiler y los ricos estadounidenses
residentes en Francia Gertrude Stein y su hermano Leo,
quienes se convirtieron en sus primeros mecenas. Todos
ellos fueron retratados por el pintor.
1907 es considerado
el año del nacimiento del Cubismo al pintar Las
Señoritas de Avignon. A partir de aquí
y conjuntamente con Braque, pues se desconoce quien
de los dos aporta las ideas o va por delante en los
descubrimientos se afianza en la búsqueda de
la geometría de la estructura y la reproducción
del volumen, reduciendo los objetos a volúmenes
primarios, la huella de Cézanne se deja sentir,
pero a diferencia de éste optan por las formas
geométricas rectilíneas de cubos, pirámides,
paralelepípedos. Este período que abarca
hasta 1912 es el conocido como Cubismo Analítico,
la mayoría de los cuadros de este período
son bodegones, naturalezas muertas y retratos, destacan
el de los marchantes Kahnweiler y Vollard.
Picasso ha sido uno
de los pocos pintores contemporáneos que han
acometido, como una preocupación prioritaria,
la realización de obras maestras. Mientras que
para la mayor parte de los artistas esta categoría
no superaba la condición de concepción
propia del arte del pasado, para Picasso fue una obligación
ineludible. En dos ocasiones sus experiencias se orientaron
a la realización de obras que se convirtieron
en referencias imprescindibles de la pintura contemporánea.
Las demoiselles de Avignon (Avinyó) (Nueva York.
Museum of Modern Art) fue la primera de ellas en la
que Picasso se planteó una ruptura, consciente
y coherente, con el sistema de representación
perspectivo que había venido funcionando desde
el Renacimiento como soporte y método insustituible
de la pintura occidental. La segunda obra, a la que
se hará referencia más adelante, es el
Guernica (Madrid. Centro de Arte Reina Sofía),
en la que Picasso acomete una obra de empeño
en la que se estableció toda una reflexión
en torno a las funciones, valores y usos de los modelos
clásicos. La documentación conocida y
los estudios monográficos dedicados a estas dos
pinturas hacen de ellas un caso excepcional no sólo
del arte de nuestro tiempo sino de toda la historia
de la pintura.
En 1914 se produce
el estallido de la I Guerra Mundial, mucho de los amigos
de Picasso están en el frente pues han sido llamados
a filas, el poeta Apollinaire, Braque, Max Jacob, Picasso
al no ser francés no es alistado y sigue trabajando,
pero son años de soledad y de penuria, su compañera
en esos momentos muere. Picasso es amigo de Jean Cocteau
quien en 1917 le propone trabajar en los decorados y
figurines del ballet ruso de Sergio Diaghilev. Acepta.
Se traslada en febrero a Roma, trabaja fervientemente,
la música del ballet es de Eroic Satie, cuando
se estrena el público expresa ruidosamente su
indignación por el ballet pero aplaude el decorado
de formas cubistas móviles. Durante estos meses
ha conocido a la bailarina Olga Koklova, quien abandona
el ballet para ir a vivir con Picasso.
Picasso va a entrar
en una nueva etapa, influido por ese viaje a Roma, y
por un deseo que va a invadir a la mayoría de
los artistas de esta época de centrarse y de
volver al orden y hacia los clásico para intentar
superar el gran drama que supuso la I Guerra Mundial
y las consecuencias posteriores que acarrea. Esta nueva
etapa que se conoce como neoclásica se caracteriza
por el uso de formas escultóricas e imágenes
de una grandiosidad y se centra en el retrato. Pero
durante estos años va alternar esta vía
clasicista con sus obras de carácter cubista.
Dentro del primer grupo tenemos Las Bañistas,
Mujeres sentadas y Mujeres a la orilla del mar, Arlequines,
la Flauta de Pan. Dentro del segundo sin duda el cuadro
más importante es Tres músicos que es
una alegoría a su amistad con Apollinaire y Max
Jacob. Dentro de un estilo realista, figurativo, en
torno a 1917 Picasso la retrató en varias ocasiones,
al igual que a su único hijo legítimo,
Pablo (por ejemplo, en Pablo vestido de Arlequín,
1924, Museo Picasso, París) y a sus numerosos
amigos. A comienzos de la década de 1920 pintó
una serie de cuadros con figuras robustas, pesadas,
escultóricas, dentro del que se ha denominado
estilo ingresco, como por ejemplo Tres mujeres en la
fuente (1921, Museo de Arte Moderno) y obras inspiradas
en la mitología, como Las flautas de pan (1923,
Museo Picasso, París). Al mismo tiempo creó
también extraños cuadros de bañistas
inflados e informes, con cabezas muy pequeñas
y grandes cuerpos, así como retratos de mujeres
en actitudes violentas, convulsas, indicando a menudo
con ellas sus propias tensiones vitales. Aunque siempre
declaró que no era surrealista, en muchos de
sus cuadros se pueden apreciar cualidades y características
propias de este movimiento artístico, como en
Mujer durmiendo en un sillón (1927, Colección
Privada, Bruselas) y Bañista sentada (1930, Museo
de Arte Moderno).
En 1930, en febrero
pinta, inspirándose en Grünewald, una Crucifixión
en la que se anticipan aspectos de¡ Guernica.
Recibe el premio de la Fundación Carnegie, que
le permite comprar el Palacete de Boisgeloup. El año
siguiente se realizan exposiciones importantes de su
obra en Londres, París y Nueva York. Mientras
tanto se dedica casi exclusivamente a la escultura.
Las experiencias descritas ponen de manifiesto la vitalidad
y versatilidad del lenguaje de Picasso, desarrollado
a través de un itinerario en constante proceso
de renovación. En este sentido, una de las obras
maestras del pintor, características de su capacidad
para convertir la pintura en un lenguaje expresivo orientado
a conmover nuestra sensibilidad, es el Guernica (Madrid.
Centro de Arte Reina Sofía). El gobierno de la
República encargó a Picasso un cuadro
para el Pabellón de España en la exposición
Internacional de 1937. El bombardeo de Guernica por
la aviación alemana le sugirió a Picasso
el tema del cuadro. Picasso comenzó a realizar
los primeros dibujos preparatorios el 1 de mayo de ese
año. Durante la ejecución del cuadro introdujo
numerosos cambios que quedaron registrados en el reportaje
fotográfico realizado por Dora Maar. Picasso
realizó un cuadro de grandes dimensiones con
una acentuada reducción del color a blanco, negro
y gris. En torno al significado del cuadro se han emitido
las más variadas interpretaciones. Lo que es
evidente es que Picasso no introdujo ningún elemento
de identificación del acontecimiento que hubiera
convertido el cuadro en un panfleto ocasional y pasajero.
Lo que realizó Picasso fue una crítica
de la muerte del inocente. De ahí, la perdurabilidad
y vigencia de su mensaje. Un caballo en el centro agonizando
centra la composición en la que aparecen personajes
que ofrecen una clara connotación significativa
con temas conocidos, como es el caso de la madre con
el niño que se halla a la izquierda, concebida
a la manera de una "Piedad". La figura del
guerrero muerto del primer término, o la que
se descuelga del edificio de la izquierda envuelta en
llamas o las que se dirigen de derecha a izquierda,
una con una antorcha y otra arrastrándose, aparecen
como intérpretes de un acontecimiento patético.
Solamente una figura, el toro de la izquierda, aparece
representado como un personaje ajeno al drama y mirando
al espectador como referencia al pintor narrador. En
otras ocasiones, como en Naturaleza muerta con cabeza
de toro, libro, paleta y vela (Nueva York. Colección
particular), de 1938, Picasso se retrató de forma
similar. Con ello, Picasso planteaba en el Guernica
el parangón con "obras maestras" como
Las Meninas de Velázquez y La Familia de Carlos
IV de Goya, en las que los pintores se han autorretratado
mirando al espectador en el mismo lugar del cuadro.
El estallido y posterior
desarrollo de la II Guerra Mundial contribuyeron a que
la paleta de Picasso se oscureciera y a que la muerte
fuera el tema más frecuente en la mayor parte
de sus obras. Así lo vemos, por ejemplo, en Bodegón
con calavera de buey (1942, Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen,
Düsseldorf) y en El osario (1945, Museo de Arte
Moderno). Conoce por entonces a la pintora Françoise
Gilot, con la que tendrá dos hijos, Paloma y
Claude; ambos aparecerán retratados en numerosas
obras que recuperan los primeros estilos de Picasso.
Su última compañera sentimental, a la
que también retrató en bastantes ocasiones,
fue Jacqueline Roque, a la que conoció en 1953
y con la que se casó en 1961.
París fue su
refugio durante mucho tiempo, pero los últimos
años de su vida los pasó en el sur de
Francia, trabajando en un estilo muy personal, con vivos
colores y formas extrañas.
Falleció en
Mougins en 1973, cuando preparaba dos exposiciones,
demostrando su capacidad creativa hasta el final.
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