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creado por JJGV
para IndyEsp.Net
· Muchas gracias a JJGV
y ajohnwilliams.com
a
Virtud del Scherzo. Así se titulaba un artículo
que leí recientemente sobre la obra de John Williams
y su aportación al séptimo arte. Una interesante
reflexión de cómo su música al
igual que el cine de los últimos treinta años
insiste en ofrecer una visión básicamente
infantil de los conceptos. Bien indicado cómo
en este estilo la orquesta toma un primer plano protagonista,
que el autor tacha de valentía; otros lo harían
de insufrible vanidad.
Este estilo recuperado
ciertamente no innovado con el que el sabio
Williams ha vendido millones de discos, algunos no dejan
de tachar irritante y oportunista, y muchos sostienen
cómo éste recupera a Korngold, pero con
la visión de un niño de ocho años.
En cualquier caso, el autor de éste artículo,
aunque de una manera fascinantemente objetiva, insiste
en destacar el enorme talento del músico norteamericano.
Maravillosa su frase "Su música es inevitablemente
el sonido del cine para las nuevas generaciones".
Bien. En Busca del
Arca Perdida es una partitura digna de estudio al tener
todos los elementos que irritan y fascinan a propios
y extraños, a fans y detractores. El encargo
es recuperar, al igual que Mr. S hace en lo estrictamente
cinematográfico, un espíritu. Es aquél
donde se extrae la médula al más puro
estilo de la aventura, la religión, la mística
incluso al comic, todo agitando la coctelera, y repartiéndolo
de una serie de clichés encadenados.

Al igual que el mencionado
Erich Korngold, el cual componía óperas
en Austria antes que Mr. Dólar llamará
a su puerta, John Williams, estira el leitmotif en esta
sobresaliente obra aportando un acompañamiento
que se convierte en auténtico sustento alimenticio
de la imagen. En cuanto al disco, no está distribuido
en suites, que haría más fácil
su audición, y la mejor manera de disfrutarlo
es evocando mentalmente los momentos de la película
a la vez que se escucha.
El primer hecho, de
obligada mención, es la composición de
uno de los temas de género más paradigmáticos,
llamado The Raiders March, cuya sobreexplotación
obliga en ocasiones a saltar la pista del compacto.
Nunca sabremos si esta acuñación de un
tema musical es producto de la constante repetición
con la enorme máquina del marketing Spielberg
puesta en marcha, o de una inspiración acertadísima.
Probablemente ambas.
Especialmente importante
Journey to Nepal, pues éste comienza con el bello
tema de Marion, encadenado con las primeras notas del
fascinante tema del Arca, seguido de un "tema de
viaje", con una adaptación genial del tema
principal. El mencionado tema de Marión o tema
de amor es una melodía al más puro estilo
del romanticismo clásico, al igual que el tema
de amor de Superman o el Across the Stars de los Clones.
Echo en falta una suite con un desarrollo aislado. Su
integración en los End Credits es un clásico.

Clave el tema del
arca, prodigio de cómo trasmitir el lado oscuro
de Dios, su poder, y de la debilidad de lo humano para
acceder a los secretos de lo divino. Me resulta totalmente
aterrador, y creo que el corazón de este primer
episodio. Su uso en el The Map Room: Dawn es una auténtica
obra de ingeniería musical, y para John Williams,
amante de la simbiosis con lo visual, es un hito en
su aportación al cine, y debería ser de
obligado visionado es escuelas de música cinematográfica.
Muchos piensan que éste es el mejor corte.
Mi motivo favorito
es aquel que acompaña al medallón de Ra,
notas que saldrán a flote cada vez que esta pieza
metálica coja un primer plano.
The Medallion, precisamente, comienza con esta melodía,
la cual me transmite como ninguna, el misterio, lo oriental,
lo místico-religioso con total precisión.
Las Mil y una Noches.
Son esas notas divertidas
y rápidas a lo que se refería el autor
del artículo mencionado más arriba, como
ese Scherzo marca de la casa, en The Basket Game, convirtiendo
una dramática persecución en algo totalmente
humorístico. El final, estimulando el contraste,
es la tristeza personificada con el tempo rebajado del
tema de amor, tras el supuestamente trágico desenlace
de la escena. Es cierto; puro, puro Williams.
El pulso que mantiene
Desert Chase con la imagen es de necesaria mención.
El timing cinematográfico y la utilización
de la música de esta persecución es el
reflejo claro de una manera de contemplar el cine desarrollada
en los ochenta hasta nuestros días. Numerosas
apariciones del tema principal batallando con el el
motivo nazi se sincronizan, cronómetro en mano,
con un montaje excepcional. La trompeta al compás
a partir del quinto minuto es impagable.

The Miracle of the
Ark, una pista totalmente aterradora, teniendo presente
en mente la escena del desenlace, cuando el arca de
la alianza se dispone a ser abierta. Mr. S explota con
habilidad los miedos infantiles, desmenuzando las pesadillas
más clásicasdoy fe El tema
del arca alcanza su máximo esplendor sinfónico.
Los metales, la percusión, los coros, toda la
sección de cuerda. Golpes rítmicos al
más puro estilo Herrmann en la transformación
de las sombras en criaturas abominables. El poder de
Dios es liberado, y el villano castigado.
En una lista elaborada
por Film Score Monthly, con los compositores más
demandados de la industria, encontramos al genial Goldsmith
en la décima posición, a valores en alza
como Howard Shore en la séptima, o a Hans Zimmer
en la tercera. Allá en la cumbre, en la primera
posición, desde donde se trabaja con humildad
y constancia, se halla un vejete de setenta años
que sigue sorprendiendo a todos. Más de Veinte
años después de En Busca del Arca Perdida,
hay algo que no ha cambiado en la industria del cine.
.: Todo derecho
del artículo para JJGV
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