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La Diosa de la Fertilidad |
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Diosa de la Fertilidad, ha sido representada tanto en
grabados o dibujos, como en estatuas en muchas de las
culturas de todo el planeta. Una de las estatuas que
representaba a esta diosa fue la estatua en la que se
basó el equipo artístico de Lucas Films
para crear su Ídolo de Oro de la película
En Busca del Arca Perdida. La diosa en la que
se basaron, se denomina Diosa de Tlazolteotl, que se
la conoce comúnmente como diosa de la fertilidad
o diosa de obstetricia.
Esta diosa se encuentra
dentro de las llamadas Diosas-Madres, que son parte
de la mitología de la religión mesoamericana.
Todas estas diosas generalmente tenían más
de una función, como por ejemplo, la diosa Tlazolteotl,
de la que llegaron a surgir hasta 180 iconos. Entre
los arquetipos que representa esta diosa, se pueden
citar como los más usados los siguientes: representa
a la madre, la parturienta, la lujuria, el adulterio,
y en general, todos los iconos de trabajo de la mujer,
como las hilanderas y tejedoras, hasta la mujer médico
o mujer guerrero.
El
aspecto más utilizado de la diosa Tlazolteotl
es la representación de la madre tierra, donadora
de vida y diosa de la fecundidad, y, a la vez también,
es la diosa de la locura, la cruel portadora de la enfermedad
y la suciedad, asociadas al sexo. En este aspecto, Tlazolteotl,
también es conocida como la diosa de la suciedad,
pero su papel era el de purificar y curar. Ella se apodera
del hombre, penetra en él y le deja caer en convulsiones.
La imagen de la derecha muestra a la diosa con los síntomas
de la enfermedad, que ella misma aporta a los afectados.
El rostro desfigurado con los ojos acuosos, los miembros
contraídos y retorcidos, también la boca
espumante y ensangrentada, permiten reconocer la epilepsia.
Además, la diosa lleva en una mano mazorcas de
maíz como símbolo de la vida, en la otra
un sonajero, que por una parte era instrumento ritual
de la danza de la fecundidad, y por otra simbolizaba
también, la enfermedad-azote.
Por
su actividad de parir se le asocia más a la mujer
madura, a quien protege en el embarazo junto con su
criatura. En este contexto, la fertilidad de la tierra
y la fecundidad de la mujer se solidarizan: "la
tierra es una mujer y la mujer es la tierra". Ambas
producen la vida y encierran dentro de sí el
misterio de la creación. La madre humana no es
sino la representante de la Gran Madre telúrica,
porque "el alumbramiento y el parto son versiones
microcósmicas de un acto ejemplar ejecutado por
la tierra. La madre humana no hace sino imitar o repetir
este acto primordial de aparición de la vida
en el seno de la tierra".
También el modelo
de parir fue instaurado por los dioses. Cuando las mujeres
no podían parir, las parteras les hablaban así:
"hija mía muy amada, mira que eres mujer
fuerte, esfuérzate y haz como mujer varonil,
haz como aquella diosa que parió primero que
se llamaba Cihuacoatl y Quilaztli". Una advocación
de la diosa Madre.
Tenemos que Tlazolteotl,
en su desdoblamiento como Teteoinnan "Madre de
los Dioses", era patrona de las parteras, médicas
y de aquellas que echaban la suerte con granos de maíz.
Por cierto, la práctica de la medicina y de leer
la suerte mediante los granos de maíz, fueron
actividades de la mujer porque los dioses así
lo indicaron en el principio de la humanidad "...a
ella le dieron [los dioses] ciertos granos de maíz
para que con ellos curase y usase en adivinanzas y hechicerías
y así lo acostumbraban hacer hoy en día
las mujeres".

Ya
centrándonos en la estatua que representa el
proceso de la reproducción, la fertilidad y el
parto, es la conocida escultura de Tlazolteotl, esta
estatua presenta el dramático momento del nacimiento
de uno de sus hijos, Centeotl (dios del maíz),
o Xochiquetzal (diosa de las flores, fertilidad y el
telar). La descripción del parto y la sorprendente
expresión facial no suelen aparecer por norma
general en las esculturas aztecas. La gente que se sentía
culpable, le confesaba sus pecados, y ella devoraba
sus demonios, limpiando la penitencia y estimulaba su
renacimiento.
Tlazolteotl fue la diosa madre de los huastecos del
golfo de México, quienes cultivaron el algodón
y crearon maravillosas prendas; es posible que la escultura
llevara adornos de algodón y plumas en las orejas
y en la cabeza.
Esta pieza nos muestra
una postura en cuclillas durante el parto, peculiaridad
conservada aún entre muchas indígenas
en México o como las aborígenes araucanas
y las mujeres en el Egipto faraónico. El material
empleado en la estatua es el jade una piedra preciosa
de color verde oscuro casi blanco y a veces azulado.
Sólo hay dos zonas en el mundo donde se puede
encontrar: China que es el que mejores minas tiene,
y Mesoamérica que no es tan bueno pero tiene
más matices de color. Con esta piedra se hacían
desde adornos corporales a estatuas y cuchillos de sacrificio.
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· Documentado y realizado por Yara
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