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Jaipur y sus palacios; Hawa Mahal
o Palacio de los Vientos
(inspiración del Palacio de Pankot)

· Artículo
de Indiana_
a
ciudad de Jaipur es la capital del Estado de Rajasthan,
en India. Recibe el popular apelativo de "la ciudad
rosa" por el color de la arenisca roja con la que
se construyeron los edificios de la antigua ciudad amurallada.
Por esto, y porque en 1876, el gran rey (o sea, maha
rajá) Ram Singh II decidió pintar su capital
porque iba a visitarla el príncipe de Gales,
propietario de la inmensa colonia del Indostán.
Probó el blanco, luego el azul y finalmente se
quedó con el rosa. Por eso esta ciudad de millón
y medio de habitantes, joya de la India noroccidental,
sigue hoy con todos sus edificios intramuros pintados
de rosa (y también porque ponen una multa a quien
no lo hace). A diferencia de lo que sucede en las ciudades
de la llanura del Ganges, Jaipur posee anchas avenidas
y una considerable armonía. Se halla emplazada
en el lecho seco de un lago, en un paisaje algo árido,
rodeada de ásperas colinas coronadas por fortalezas
y murallas almenadas. Hace mucho tiempo que Jaipur desbordó
los límites de sus murallas debido a su creciente
población, pero conserva aún un ambiente
poco masificado y más tranquilo de lo que su
gran tamaño y numerosa población pudieran
sugerir. En fin, Jaipur es toda una leyenda.

La ciudad debe su
nombre, fundación y cuidadoso trazado al Maharaja
Jai Singh II (1699-1744), gran astrónomo y guerrero.
Sus predecesores habían tenido buenas relaciones
con los mogoles, y Jai Singh tuvo gran cuidado de mantener
esta alianza. En 1727, con la decadencia del poder mogol,
Jai Singh pensó que había llegado el momento
de trasladarse desde su reducida fortaleza de las cercanías
de Amber a un nuevo emplazamiento en las llanuras. Diseñó
una ciudad de seis manzanas rectangulares y rodeada
de murallas, tal como se establecía en el Shilpa
Shastra, un antiguo tratado hindú sobre arquitectura.
En 1728, construyó el importante observatorio
de Jaipur, uno de los principales alicientes de la ciudad.
La
ciudad antigua está rodeada de forma parcial
por una muralla almenada con siete puertas; las más
importantes son las de Chandpol, Sanganeri y Ajmeri.
La Ciudad Rosa está dividida en rectángulos
bien definidos por grandes avenidas de más de
30 metros de anchura. Es un barrio tremendamente pintoresco.
Al caer la tarde, los edificios de color rosa y naranja
adquieren un mágico resplandor al que sirven
de complemento las brillantes vestiduras de los rajastaníes.
Las calesas tiradas por camellos, junto con los ubicuos
taxis modelo Ambassador y los más modernos auto-
móviles y furgonetas Maruti integran un paisaje
callejero característico de Jaipur. El punto
de referencia más importante de esta parte de
la ciudad es el Iswari Minar Swarga Sul, el "minarete
que perfora el cielo", próximo a la Tripolia
Gate, y que fué construido para que dominara
la ciudad. Los bazares más importantes de la
ciudad antigua son el Johari Bazaar (alhajas y saris),
el Tripolia Bazaar (objetos de latón, tallas
y laqueados), el Bapu Bazaar (perfumes y prendas) y
el Chandpol Bazaar (baratijas y brazaletes modernos).
En
el corazón del casco antiguo, el Palacio de la
Ciudad (City Palace) ocupa una amplia área dividida
en una serie de patios, jardines y edificios. El muro
exterior fue erigido por Jai Singh, pero otras partes
son mucho más recientes, algunas de principios
de siglo. El palacio actual es una mezcla de arquitectura
rajasthani y mogol. El ex maharaja todavía reside
en una sección del edificio. El Chandra Mahal,
de siete pisos, es el centro del palacio y ofrece hermosas
vistas sobre los jardines y la ciudad. En la planta
baja y el primer piso del Chandra Mahal se halla el
Museo del Maharaja Sawai Man Singh II. Las dependencias
están lujosamente conservadas, y el museo posee
una extensa colección de arte, alfombras, esmaltes
y armas antiguas. Las
pinturas incluyen miniaturas de las escuelas rajasthani,
mogol y persa. La colección de cañones
y espadas se remonta al siglo XV, así como muchas
de las ingeniosas y delicadas armas que dieron fama
a los guerreros rajput. En la sección textil
se enseñan trajes y vestidos de los antiguos
maharajaes y maharanis de Jaipur. Otros sitios de interés
en el palacio son la Diwan-i-Am, o "Sala de Audiencias
Públicas", con sus intrincadas decoraciones
y manuscritos en persa y sánscrito, y la Diwan-i-Khas,
o "Sala de Audiencias Privadas", con una galería
con losas de mármol. Hay también una torre
del reloj y el más reciente Mubarak Mahal. En
el exterior de los edificios, verá una enorme
vasija en la que un maharaja solía llevar agua
potable en sus viajes a Inglaterra. Era un hindú
tan devoto que era incapaz de consumir agua inglesa.
Adyacente
a la entrada al Palacio de la Ciudad se encuentra el
observatorio, o Jantar Mantar, cuya construcción
fue iniciada por lai Singh en 1728. La pasión
de Jai Singh por la astronomía iba mucho más
allá que su destreza como guerrero y, antes de
proceder a la edificación de éste, mandó
a varios eruditos al extranjero para que estudiaran
otros observatorios. El de Jaipur es el mayor y el mejor
conservado de los cinco que ordenó construir,
y fue restaurado en 1901. Los demás están
en Delhi (el más antiguo, que data de 1724),
Varanasi y Ujjain. El quinto, el observatorio de Muttra,
ha desaparecido. A primera vista, Jantar Mantar parece
limitado a una curiosa colección de esculturas,
pero en realidad, cada construcción tiene un
propósito concreto, como la medición de
la posición de las estrellas, altitudes y azimuts,
o el cálculo de eclipses. El instrumento más
asombroso es el reloj de sol, con su gnomon de 30 metros
de altura. La sombra que éste proyecta se desplaza
a razón de cuatro metros por hora. Es muy exacto,
y funciona según la hora local de Jaipur.
Como
parte integrante de este conjunto arquitectónico,
aunque hoy se visite por separado, se encuentra el Hawa
Mahal, o "Palacio de los Vientos", real inspirador
del estilo que los productores de Indiana Jones y el
Templo Maldito querían para la estética
de Palacio de Pankot. Es uno de los principales puntos
de referencia de Jaipur, aunque, en realidad, es poco
más que una fachada. Este edificio de cinco pisos,
que se asoma a la calle principal de la ciudad antigua,
es un asombroso ejemplo del arte rajput. La construcción
está llena de ventanas de forma semi-octogonal
delicadamente talladas en arenisca rosa. El Hawa Mahal
fué edificado para hacer posible que las señoras
de la Corte pudieran observar la vida cotidiana y las
procesiones que tenían lugar en la ciudad. Suba
hasta arriba si desea disfrutar de una excelente vista
sobre Jaipur. El palacio fue erigido por el maharaja
Sawat Pratap Singh, y forma parte del recinto del Palacio
de la Ciudad. Existe un pequeño museo arqueológico
en el mismo lugar. Pues bien, puede el viajero hoy sentarse
en el bordillo de la acera, aunque no se haya limpiado
en el último medio siglo, y dejarse atrapar por
el espectáculo callejero: tipos bigotudos y orgullosos
con sus turbantes, bellísimas mujeres envueltas
en telas de colores, barberos callejeros, miles de niños
de ojos luminosos, mendigos y santones de toda condición,
vehículos movidos por camellos o asnos derrengados,
enjambres de bicicletas y triciclos... En fin, la inagotable
maravilla visual.

En resumen, la capital del estado de Rajastán,
surgida con la independencia de 1948, se convirtió
en un centro de una acumulación fastuosa de palacios,
fuertes y jardines, núcleo brillante del mundo
legendario y ultramillonario de los maharajás
y maharanis, y como no, asombro de Europa hasta hace
apenas setenta años. Es no sólo el eje
de la gran tentación de millones de viajeros,
sino también de innumerables productoras de cine
que desean desarrollar sus proyectos en tan idílico
paraje, aunque salvando siempre las complicadas trabas
que el gobierno Indio suele ofrecer. El moderno estado
compendia la magia, el romanticismo, la extravagancia
feudal, el intenso pintoresquismo del ambiente que se
desarrolla en el templo de Pankot, pero no pudo ser
rodado precisamente por estas diferencias con el gobierno
del país.

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