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creado por Yara y Belt.
ikal
se encuentra en el centro de la selva del Petén,
en la península del Yucatán (Centro América).
El primero en conocer las ruinas de Tikal fue el padre
Delgado en 1622, pero hasta 1848 no se mandó
ninguna expedición para recorrer la región,
dirigida por Modesto Méndez y Ambrosio Tut.
Al llegar a Tikal,
la porción central de las ruinas destaca en medio
de la selva. El conjunto forma parte del Parque Nacional
de Tikal, primero en su género en toda América
Central. Las excavaciones han revelado que la edificación
de estos monumentos tardó entre 900 y 1000 años.
Las ofrendas y entierros hallados se cuentan por cientos;
estelas de piedra finamente labradas y relacionadas
con altares cilíndricos demuestran, por su profusión
y originalidad, la gran importancia de este centro ceremonial,
como por ejemplo el Altar 10 cuya talla muestra a los
cautivos de guerra con sus manos atadas, y la Estela
22 en la que aparece Chitam, el último gobernante
que dejará un registro escrito en Tikal; los
nobles competían por el poder y apoyaban a la
familia real, cuando no lo hicieron el gobierno se colapsó,
como ocurrió en el periodo clásico tardío.
Las
pirámides que se conservan en toda su integridad
fueron erigidas en el siglo VIII d.C. Se trata de los
monumentos más elevados de toda la zona maya.
Dichas pirámides dominaron Tikal durante todo
un siglo, asistieron a su abandono y a la invasión
de la selva sin sufrir destrucción ni reconstrucción.
La pirámide maya no es una tumba, no guarda ningún
parentesco con la construcción egipcia que servía
de sepultura al faraón, donde nadie podía
entrar, sin embargo, el ziggurat (templo de los antiguos
sumerios) sería el más parecido a las
pirámides mayas por tener varios escalones y
un santuario-observatorio en la cumbre, de todas formas,
están separadas por cuatro milenios y los materiales
también son distintos, ya que los mayas tenían
piedra suficiente para construirlos, y también
cemento.
Para construir los
enormes zócalos de los templos I, II, II y IV,
los constructores de Tikal abandonaron el núcleo
de piedra y arcilla. Encontraron la solución
en las plataformas superpuestas. El interior de las
gigantescas pirámides de Tikal está hecho
de bloques de piedra, cuadrados o rectangulares, cuidadosamente
dispuestos y empotrados en las paredes de sostén
y en las de relleno. La superficie de las plataformas
está hecha de cemento. La capa de albañilería
que revestía completamente la pirámide
tenía más bien misión decorativa
antes que protectora. Terminada la construcción,
se demolían los escalones rudimentarios construidos
a medida que el monumento iba subiendo, para sustituirlos
por una escalinata definitiva y siempre sin rampas.
La escalinata la necesitaban los operarios para edificar
el templo sobre la última terraza. Luego, los
sacerdotes se servirían de esa escalinata para
acercarse a los dioses, y los dioses descenderían
por ella para visitar a los hombres, que acudían
en masa con ocasión de las grandes festividades.
Las
pirámides mayas son siempre truncadas ya que
su finalidad es soportar y ser base de un santuario.
El corazón de la pirámide consiste en
una mezcla de piedras y arcilla fuertemente comprimida
por el revestimiento de albañilería. Cuanto
más esbelta es la pirámide, tanto más
se complican los problemas técnicos. El gran
desafío es la pirámide casi vertical de
Tikal: 35 metros de base y 40 metros de altura.
El vértice
de la pirámide, ese templo macizo está
decorado con un remate imbricado y perforado. Se compone
de dos o tres salas oscuras, cuya superficie no supera
los quince metros cuadrados. La magnificencia del soporte
supera con mucho la del edificio para el cual ha sido
construida. Punto de unión entre la tierra y
el cielo, la pirámide es algo más que
la respuesta a un desafía técnico: es
una necesidad religiosa. Los mayas utilizaron las pirámides
para los rituales y celebraciones. Sólo se les
permitía al gobernante y a los más altos
sacerdotes estar en la cima de los templos. Los bailarines
con trajes elegantes agregaban un toque de emoción
cuando bailaban en las áreas planas a los lados
de la pirámide. La fila de estelas claramente
colocada enfrente seguramente mostraron estampas talladas
o pintadas del gobernante.
Sabemos que el ziggurat
de Mesopotamia era el sostén de un santuario
para la observación de los astros. Los mayas
fueron también grandes astrónomos. La
pirámide maya, victoriosa sobre el tupido bosque
tropical, lanzada hacia el cielo abierto, fue indudablemente
un precioso auxiliar para el sacerdote astrónomo,
ansioso de perfeccionar sus propios conocimientos sobre
el movimiento de los astros con el fin de predecir el
futuro y disponer así de un instrumento eficaz
para dominar mejor a los hombres.
Antiguamente,
los estudiosos de la Cultura Maya creían que
ésta había sido una cultura pacífica,
inmersos en su crecimiento espiritual y en sus observaciones
astronómicas. Sin embargo, los estudios en Tikal
y otros sitios posteriormente revelaron que los mayas
vivieron en ciudades-estados y ejercían su dominio
a lo largo de grandes extensiones de territorio, controlaban
las rutas de comercio, recaudaban impuestos y tenían
un complejo sistema político dinástico
guiado por el Halach Huinic o Señor Sagrado.
Los arqueólogos
revelaron una sucesión dinástica de Halach
Huinics, quienes llevaban el destino de su pueblo, basados
absolutamente en el poder divino, por un período
continuo que duraba varios siglos. ¿Cómo
el poderío dinástico pudo controlar el
comportamiento económico y espiritual de miles
de personas, en una ciudad con una población
de 90,000 personas en un momento en el tiempo dado y
por unos tres siglos, sin perder su atención
o sus adeptos? Esta es la pregunta básica que
aún perdura e impulsa a arqueólogos, tales
como el Dr. Richard Hansen, director del proyecto PRAINPEG
en la región del Norte del Petén, quien
actualmente está excavando en lo sitios preclásicos
de Mirador y Nakbé. Aparentemente, en el período
preclásico tardío fue concebida una forma
de gobierno y su complejidad fue aumentando con el paso
del tiempo, terminando en el período clásico
tardío.
Estudios
científicos serios y consistentes se iniciaron
en Tikal en 1956, bajo la dirección del Museo
de la Universidad de Pennsylvania. El sitio fue estudiado
y excavado bajo la supervisión de Edwin Shook,
William Coe y George Guillemin, durante un período
de 13 años. El proyecto finalizó en 1969.
Los resultados del proyecto incluyen un mapa topográfico
completo de un área de 16 km2 (10 millas cuadradas)
en Tikal. Éste indica la localización
de más de 4,000 estructuras: templos, palacios,
complejos residenciales, juegos de pelota, el mercado
y otros grupos residenciales, muchos de los cuales fueron
excavados. Se excavó la Gran Plaza, la Acrópolis
del Norte, la Acrópolis Central y varios complejos
de pirámides gemelas. Muchas estelas, altares
inscritos, cientos de entierros y ofrendas depositadas
en rituales y ceremonias realizadas miles de años
atrás, fueron descubiertas durante los estudios
realizados en Tikal. Los senderos originales, que conectaban
los diversos complejos, fueron estudiados y rehabilitados.
La Universidad de
Pennsylvania realizó la última excavación
arqueológica de gran magnitud durante trece años
consecutivos de trabajo en el sitio. No ha habido otro
proyecto de arqueología maya que se haya realizado
continuamente durante tanto tiempo. Los estudios arqueológicos
en Tikal muestran una ocupación continua y cambios
de estilo, cerámica y arquitectura, los cuales
se fueron desarrollando a través del paso de
los siglos. Los eventos sociopolíticos y los
mensajes ideológicos esculpidos en las estelas,
mostraron la historia de una secuencia de gobernantes
dinásticos, los cuales han dado forma a la historia
de Tikal.
Entre
1972 y 1980 fue estudiado el Grupo G, Rudy Larios y
Miguel Orrego supervisaron el trabajo. Los estudios
en el grupo conocido como el Palacio de las Acanaladuras
fueron financiados por el Instituto de Antropología
e Historia (I.D.A.E.H.) del Gobierno de Guatemala. Pero
no fue sino hasta finales de los años setenta
que fue organizado el Proyecto Nacional Tikal, como
tal. Quinientos hombres y 18 arqueólogos estudiaron
El Mundo Perdido, El Grupo Bahren y la Zona Norte, bajo
la supervisión de Juan Pedro Laporte, Marco Antonio
Bailey y Jorge Mario De León, quienes se turnaron
como directores del proyecto entre los años de
1979 y 1985. Estudios, excavaciones y consolidaciones
a gran escala, fueron financiadas por el Gobierno de
Guatemala. Las autoridades guatemaltecas tuvieron una
visión hacia el desarrollo del turismo, así
como la construcción de un aeropuerto internacional
en Flores (en medio de la selva) y una carretera que
conectaba el aeropuerto con el sitio.
Tikal se desarrolla
desde el 600 a.C. hasta el 900 d.C. y su periodo de
mayor apogeo fue entre el 250 d.C. y el 900 d.C., periodo
en el que Tikal debió de ser un centro esencialmente
ceremonial, los edificios que datan de estas fechas
son templos cuyas funciones rituales se confirman con
la presencia de bellos monumentos de piedra, estelas,
altares, ofrendas y cámaras funerarias. Entre
el 400 y el 600 d.C. la ciudad recibió la influencia
de Teotihuacan (México) pero no fue determinante
en el desarrollo de la ciudad.
Continuar...
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