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¿Dónde surgió el
mito?
xiste
un relato inconcluso dentro de los Diálogos perdidos
de Platón que describe la existencia de un continente
emplazado más allá de las Columnas de Hércules (el Estrecho
de Gibraltar) donde sus habitantes gozaban de una civilización
tan sofisticada como jararquizada. Este relato se desglosa
en dos obras de estos Diálogos titulados Timeo y Critias,
donde el narrador detalla minuciosamente la estructura
de Atlantis marcando su evolución desde su génesis hasta
su desaparición por un temible maremoto fruto de la
ira de Júpiter. Según explica Platón, el dios de los
dioses, enojado por la "depravación de un pueblo
antes tan generoso", decidió reunir a todos los
dioses para... Y aquí se acaba el relato. Es evidente
que su castigo tomó forma de maremoto, puesto que el
resultado fue que el continente desapareció bajo las
aguas, pero retrocedamos al inicio del relato y veamos
cómo era esa civilización que tantos sueños ha despertado
entre investigadores.
Según Platón por boca
de Critias, los dioses se repartieron la Tierra en varias
partes, correspondiendo este Continente a Poseidón.
El dios de los mares permitió que allí vivieran Evenor
y su mujer Leucipo, concretamente en la montaña que
reinaba en el centro de la isla. De esa unión nació
una única hija, Evenor, de quien se enamoró Poseidón
y con la que finalmente tuvo cinco generaciones de hijos
y gemelos. Así, este dios decidió fortalecer la isla
distribuyéndola en círculos de mar y tierra como si
de una gigantesca diana se tratara, y al primogénito
le otorgó la porción correspondiente a la morada
de su madre y antes de sus abuelos, es decir, la montaña
central. Este hijo recibió el nombre que después se
empleara para designar a toda la isla y el océano Atlántico:
Atlas.

Con el transcurso
de los años y manteniendo la jerarquía marcada en la
distribución divina del territorio, la civilización
atlante fue prosperando. Gozaban de fuentes termales,
de minerales preciosos, de una fauna rica y tierra fértil,
y para conseguir el mejor de los puertos de la época,
realizaron canales que conectaban los círculos de agua
entre sí, pues éstos eran un inmemorable resguardo natural
para los barcos.
Riquezas, abundancia
y sabiduría desviaron a los atlantes hacia la codicia
de la conquista de las tierras occidentales, donde perdieron
su virtud ante los dioses hasta provocar la cólera de
los dioses hasta provocar la cólera de los mares que
hizo desaparecer.
¿Pudo existir
la Atlántida?
esde
hace mucho tiempo, el hombre ha creído fervorosamente
en la existencia de una civilización más avanzada a
todas las conocidas por aquel entonces. Se llegó a decir
incluso que si una tierra no se alzase en el mar cerca
del viejo mundo, los hombres no viajarían y nunca se
oiría hablar de ella, razón por la cual se debía aceptar
su existencia. Y aunque también muchos pensaban que
no era más que un cuento de hadas, la mayoría creía
en ella hasta que en 1492 Cristóbal Colón llegó a costas
Americanas. Comenzó entonces un largo periodo en el
que se afirmaba que el Nuevo Mundo era aquella misteriosa
civilización y se abandonó toda búsqueda y creencias.
Pero ya entrado el
siglo XIX, con el avance de medios, nuevos descubrimientos
hicieron renacer toda creencia y se demostró que tal
vez, América no era aquella isla que una vez fue buscada.
A partir de entonces,
toda serie de sucesos, hallazgos y creencias en seres
lejanos, tal vez de otros planetas, algo que no fue
posible hasta que la ciencia pudo demostrarlo o numerosos
testigos eran ya capaces de comprender lo que veían,
han hecho que se abra una nueva página en la historia
de la Atlántida, desencadenando en unas conexiones que,
sean ya posibles o no, vamos a tratar aquí, pues finalizando
ya el siglo XX, somos capaces de asignar explicaciones
casi-lógicas a casi todo, o por lo menos, sabemos que
todo aquello que tiempo atrás era prohibido, ahora es
real o muy posible.
El calendario solar
azteca puede ser, en efecto, el mapa completo de la
ciudad, tal y como lo describió Critias.

Se decía que los atlantes
tenían adoración por el sol, la luna y la tierra, por
este orden. Algo realmente básico y aceptable para la
época en la que debió estar la ciudad. Basándose en
esto, se piensa que construyeron otras tres colonias
en honor a las tres deidades que adoraban.
La existencia de construcciones
tan similares a cada lado del Atlántico, es decir, pirámides,
se piensa que en efecto debían tener alguna conexión,
una tierra que servía de nexo entre ambas culturas,
lo que lleva nuevamente al tema de las tres colonias.
Egipto podría ser claramente la colonia dedicada al
sol, mientras que Sudamérica la de la tierra. Falta
por tanto la segunda colonia, que siguiendo la lógica,
estaría en el norte, donde la noche es más larga que
el día, es decir, la colonia lunar. Se piensa que Islandia
podía ser la clave, pero aún no se ha descubierto nada
allí.
Además, estudiosos
que se han basado en la idea piramidal, afirman que
las tres colonias deberían estar situadas en lugares
específicos. De sobra es conocido que de Egipto a México
podría trazarse una linea casi recta, siguiendo el Trópico
de Cáncer, lo que lleva de nuevo a la idea de la segunda
colonia que sería la punta de la pirámide imaginaria.
Tampoco se ha descartado
la teoría de que, si en efecto los atlantes tenían unos
conocimientos tan precisos de la tierra, la Atlántida
pudo estar situada justamente en la intersección entre
el Trópico de Cáncer y el meridiano 40, y se podría
decir que es el justo lugar donde se diferencian las
dos placas litosféricas, con lo cual se deduciría que
su movimiento pudo ser el causante de la desaparición
de la ciudad.
Ignorando los detalles
del continente, hay que centrarse en la posibilidad
de que hubiera una porción de tierra suficientemente
extensa como para considerarla un continente, y eso
ya no se puede debatir con la misma tranquilidad que
un relato de Platón.
Es cierto que se han
encontrado tumbas de seres gigantescos en las islas
Canarias, y que esto hace pensar en la posibilidad que
algunos atlantes sobrevivieran al maremoto y llegaran
hasta las islas afortunadas. También se cierto que hay
registrada una erupción volcánica de una intensidad
tal que provocó un maremoto más o menos cuando se supone
que Atlantis se debió sumergir, así como existe una
cordillera submarina que recorre de norte a sur todo
el océano Atlántico y que, en algún momento, tuvo algunos
de sus picos fuera del agua.

Pero todo ello no
son más que datos confusos e imprecisos. Es una lástima
que no exista constancia alguna de tal existencia. Por
ello, si Platón pudo informarse en algún momento de
Atlantis, debió ser gracias a Egipto, donde a diferencia
de otras civilizaciones, el pasado se intentaba registrar
en escritos, pues los egipcios eran conscientes de que
el ir preguntando a los comerciantes más ancianos de
los puertos si habían heredado algún conocimiento de
sus antepasados.
Lo que está claro
es que si hay algunos aspectos de Atlantis que ya han
quedado descartados, aún quedan algunas incógnitas por
resolver que un continente en medio del Atlántico solucionaría
inmediatamente. Los arqueólogos siguen investigando
en ello a la espera que la técnica les permita avanzar
con más rapidez, pero lo que es cierto es que Atlantis
existe de alguna forma.
Últimos hallazgos.
racias
a los estudios e investigaciones geológicas locales
que se han llevado a cabo se sabe, sin ninguna duda,
que todo el archipiélago que abarca el arco que se
extiende desde la desembocadura del caudaloso río
Orinoco hasta el Yucatán son restos de tierras sumergídas
que componían parte integrante del continente perdido.
Las analogías de idiomas, religión,
monumentos, tendencias y costumbres entre americanos,
íberos, etruscos y egipcios demuestra también la existencia
de la Atlántida cuya costa occidental llegaba al Nuevo
Mundo y la oriental a Europa.
Ha sido fotografiado
en las profundidades del Atlántico, en la zona de la
isla Bimini, en pleno Triángulo de las Bermudas, una
especie de muro de varios metros de longitud, vestigio
tal vez de una ciudad sumergida. Según el explorador
submarino Rebikoff, es una construcción de tipo rectangular
con contornos muy bien definidos, en medio de la cual
se abría una especie de cámara, mientras que en otro
punto observó una especie de canal de 550 metros de
longitud, bordeado de muros tallados en la misma. Más
tarde aparecieron los bloques sumergidos en todas sus
colosales proporciones. Están formados por monolitos
de aproximadamente 5 metros de largo, 5 de ancho y medio
metro de altura, con un espesor bastante compacto. Cada
uno de los bloques pesa aproximadamente 25 toneladas.
Aunque aún no está
considerado como prueba, el calendario solar azteca
tiene los mismos anillos que el mapa que describió Critias
y cuadra en muchas facetas con dicho mapa. Incluso tiene
talladas formas animales parecidas a caballos justo
en la zona en la cual, según Critias, debía de estar
el hipódromo, cuando todos sabemos que hasta la llegada
de Colón, no había caballos en América.
Un gran número de
aviadores que sobrevolaron el triángulo de las Bermudas
han asegurado ver emerger del mar una ciudad entera,
viendo en ella una actividad frenética. Han hablado
incluso de gente de metro veinte de estatura, con ojos
negros y rasgados hacia los lados y de complexión débil.
Aunque esto último nos haga pensar en seres extraterrestres,
no queda descartado del todo.
Al parecer, un estudioso
alemán del tema dice en su libro sobre la Atlántida
que los atlantes tenían cierto artilugio con cristales
engarzados, que tenía una función similar a nuestro
láser. Por desgracia no sé aún el nombre completo de
este estudioso, por esa razón no lo hago constar.
También se ha descubierto
parte de un muro sumergido de forma circular cerca de
las islas Canarias. Por desgracia no tengo más datos
datos o medidas de dicho muro.
Artículo
creado por: IndyEsp
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