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Artículo creado por Belt.
LA ISLA DE THERA, ¿LA ATLANTIDA?
ORIGEN DE LA LEYENDA
 omo
bien nos han remarcado en Indiana Jones and the Fate
of Atlantis (FoA), el origen de esta leyenda la podemos
encontrar en la obra Diálogos del famoso filósofo
Platón, especialmente en los capítulos
Timeo y Critias. En estos textos, intenta narrar fielmente
los escritos de sacerdotes egipcios, que Solón
llevó a su tierra. En ellos, se narraba la historia
de la guerra que había acontecido entre dos puelos
que habitaban en el mediterráneo, los egipcios,
y los reyes atlantes, que habitaban en una isla mayor
que Libia, pero que había sido sumergida por
constantes terremotos y ahora se hallaba inmersa debajo
del mare nostrum; ahora era tan solo un peñon
emergente que obstaculizaba el paso a los navegantes.
En estos escritos también se hablaba de la mitología,
que contaba que cuando los dioses se sortearon las diferentes
comarcas de la Tierra, Neptuno se quedó con la
isla Atlántida, en una parte de la cual estableció
a los hijos que había tenido con una mortal Cleito,
con la que se casó. Neptuno fortificó
la colina con anillos de agua situados a la misma distancia
del centro de la isla, de manera que todas las partes
estaban a la misma distancia del centro neurálgico
de la isla. Sigue diciendo la mitología que de
Cleito tuvo cinco pares de hijos varones, a los que
educó; dividió toda la isla Atlántida
en diez partes, dando al mayor del primer par de hijos
la morada de su madre con todos los campos que la rodeaban,
los más vastos y ricos del país, y lo
instituyó rey de todos su hermanos, a los que
igualmente hizo jefes, dando a cada uno para que los
gobernara un gran número de hombres y una gran
extensión de territorio. El mayor, el rey, de
quien la isla y aquel mar tomaron el nombre de Atlántida,
porque fue el primero que reinó, fue llamado
Atlas.
Gracias a su poderío
fueron importados muchísimos productos del exterior;
pero la isla producía la mayor parte de los que
son necesarios para la vida, empezando por los metales
sólidos o fundibles y hasta aquel del que solo
conservamos el nombre, pero que es una realidad y que
se extraía de mil sitios de la isla, el cobre
aurífero, el metal más preciado entonces
después del oro. La isla producía en abundancia
todos los materiales que necesitan las artes, y alimentaba
una gran cantidad de animales, en estado salvaje y en
domesticidad. La isla además de todo esto producía
todos los perfumes que embalsaman el ambiente en todas
partes, procedentes de raíces, hierbas, plantas
y jugos destilados por las flores y las frutas; también
producía de estas últimas todas las que
aprovechamos para nuestra alimentación. Durante
muchas generaciones, mientras conservaron alguna cosa
de la naturaleza del dios de donde habían procedido,
obedecieron los habitantes de la Atlántida las
leyes que habían recibido y honraron el principio
divino que constituía su parentesco. Pensaban
conforme a la verdad y muy generosamente, mostrándose
llenos de moderación y sabiduría en todas
las circunstancias lo mismo que en sus recíprocas
relaciones. Por eso miraban con desprecio todo lo que
no era virtud, daban poca importancia a los bienes presentes
y llevaban como una pesada carga natural el oro, las
riquezas y las ventajas de la fortuna.
Todo el tiempo que los
habitantes de la Atlántida razonaron así
y conservaron la naturaleza divina de la que habían
participado, todo les salió a medida de sus deseos,
como ya hemos dicho. Pero cuando la esencia divina se
fue debilitando en ellos por su continua mezcla con
la naturaleza mortal, cuando la humanidad se les impuso,
entonces, impotentes para sobrellevar la prosperidad
presente, degeneraron. Los que supieron ver comprendieron
que se habían vuelto malos y que habían
perdido el más preciado de los bienes; y aquellos
que eran incapaces de ver lo que hace la vida feliz,
juzgaron que habían llegado a la cumbre de la
virtud y de la dicha en el tiempo que habían
estado poseídos de la loca pasión de acrecentar
sus riquezas y su poderío. Entonces fue cuando
viendo Zeus, el dios de los dioses que gobierna según
las leyes de la justicia y cuyas miradas disciernen
en todo el bien y el mal, la depravación de un
pueblo antes tan generoso y deseando castigarlo para
que volviera a la virtud y a la sabiduría, reunió
a todos los dioses en la parte más brillante
de las celestiales moradas en el centro del universo,
desde donde se contempla todo lo que participa de la
generación, y al verlos juntos les dijo...
Hasta aquí llega
el fragmento que se ha conservado del Critias, de Platón,
donde describe la estructura social y política
del continente Atlante.
Nuestros libros nos
refieren como destruyó Atenas una formidable
escuadra, que procedente del Océano Atlántico
invadió insolentemente los mares de Europa y
Asia conquistando territorios. Porque entonces se podía
atravesar aquel Océano; en efecto, frente al
estrecho que vosotros en vuestro lenguaje domináis
las columnas de Hércules existía una isla.
Esta isla era mayor que la Libia y el Asia reunidas;
los navegantes pasaban de esta isla a otras y de estas
al continente que tiene sus orillas en aquel mar verdaderamente
digno de su nombre. Mas en los tiempos sucesivos, ocurrieron
intensos terremotos e inundaciones, y en un solo día,
en una noche fatal, todos los guerreros que había
en vuestro país fueron tragados por la tierra
que se abrió, y la isla Atlántida desapareció
entre las olas éste es el motivo de que todavía
hoy día no pueda recorrerse , sin explorarse
este mar, porque la navegación encuentra un obstáculo
invencible en la cantidad de limo que la isla depositó
al sumergirse.
Este es, en pocas palabras, el relato
del anciano Critias, que lo había oído
de Solón.
LA ISLA DE THERA
 a
isla de Thera (hoy llamada Santorini), es una pequeña
isla de origen volcánico situada en las Cícladas
del sur. Originariamente su forma era redonda, pero
tras la terrible explosión de su volcán,
en plena edad del bronce, quedó fraccionada en
una isla de forma de media luna, Thera, otra mucho más
pequeña Therasia y el minúsculo archipiélago
de Aspronisi. El conjunto marca el perímetro
de la antigua isla. El arco volcánico del Egeo
va desde la isla de Egina a las Cícladas meridionales
y hasta Nisiros. Por las investigaciones realizadas
en los últimos treinta años se sabe que
la cuenca del Egeo está dominada por el enfrentamiento
entre la placa eurásica al norte y la africana
al sur. Del enfrentamiento directo de las dos placas
surgen tanto las zonas montañosas de la Grecia
continental como el producto de la acción volcánica
que son la mayoría de sus islas. Cuando se produce
la explosión, la isla de Thera llevaba habitada
al menos un milenio como lo demuestran los cementerios
del bronce antiguo y medio. A principios del bronce
reciente, la isla está densamente poblada tanto
al norte, en la región de Ia, como en la zona
sur y en lo que hoy constituye Therasia. La zona más
rica es la de alrededor de Akrotiri, una cuenca muy
próspera.
La
explosión del volcán vino precedida de
pequeñas deflagraciones que hicieron que su población
la abandonase antes del estallido final y eso se ha
comprobado ante la ausencia de cuerpos y la inexistencia
de joyas y objetos de valor, claramente el abandono
no fue precipitado ni en el último momento. El
volcán proyectó a gran altura toba y ceniza.
La toba cae y cubre la isla de un manto que preserva
los restos materiales de la ciudad de Akrotiri como
si de un molde se tratara. Las cenizas forman por su
parte, una enorme nube que se extiende sobre las Cícladas
y la nube es arrastrada por el viento en dirección
este y sureste. La densidad de esta nube debió
de ser muy alta ya que sabemos que en Egipto se perdieron
tres cosechas, pues los rayos del sol no conseguían
atravesarla. La fecha del cataclismo es causa de grandes
debates. Basándose en la cronología cretense
se fija en el 1500 a. C., pero dataciones del C14 la
sitúan en años anteriores entre 1620 y
1520 a.C. La dendrología nos propone la fecha
1628-1626 a. C. Y las cenizas atrapadas en el hielo
de Groenlandia hacia el 1645 a. C. En cualquier caso
la fecha es muy anterior a Platón y a Solón,
origen del mito de la Atlántida.

Los efectos de la erupción
sobre el mundo egeo debieron ser considerables. La explosión
del volcán de Krakatoa, ocurrida en 1883, en
el estrecho de Sonda, entre Java y Sumatra provocó
unas olas de 30 metros de altura y las cenizas llegaron
hasta los 150 kilómetros. El volcán de
Thera debió provocar una explosión más
grande ya que el cráter es cuatro veces superior
al de la isla de Krakatoa.
LA ATLANTIDA Y THERA
egún
el relato de Platón la Atlántida era una
isla situada en el océano, situada más
allá de las columnas de Hércules. Esta
denominación "Columnas de Hércules"
es una denominación tardía, por ese nombre
se conocían los antiguos y pequeños promontorios
rocosos situados entre el Peloponeso y la Isla de Creta,
por lo tanto Platón querría haber dicho:
"en pleno mar Egeo" ya que Hércules
(el héroe griego Herakles) es muy posterior a
la fecha que cita Platón del hundimiento de la
Atlántida. Por tanto estaríamos situando
la Atlántida dentro del mar Egeo. Platón
también nos habla de la dimensión del
continente que sería "mayor que Libia y
Asia juntas". Aquí tenemos que aclarar que
para los egipcios Libia era todo el territorio desértico
que se extendía al oeste del Nilo y que Asia,
se consideraba a la parte occidental de la península
anatólica cuyas costas baña el Egeo. Los
griegos de la época de Platón no conocían
Asia tal y como es en realidad, era aún un territorio
y una cultura por explorar. Muy posteriormente y en
época de Alejandro Magno, llegaron hasta el río
Ganges.

Siguiendo el relato
de Platón, la Atlántida estaba formada
por una isla central, en la cual residía el rey
y dos muros de tierra circulares que alternaban con
tres cinturones de agua. Si miramos desde el acantilado
de Akrotiri hacia Therasia, en el centro quedan los
islotes de Aspronisi, lo que da una sensación
de círculos alternativos de tierra y agua. Poseían
tierras fértiles y disfrutaban de paz y prosperidad
y esto ha sido totalmente comprobado por las excavaciones
arqueológicas que se siguen efectuando en Thera.
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