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Los «Magos Negros»
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Josef
Goebbels, ministro de Propaganda de Hitler. |
a
relación de Hitler con la astrología y
la predicción en general se ha debatido mucho.
También se ha dicho que poseía poderes
precognitivos y que eso le permitió prever la
falta de oposición a las invasiones de Austria
y Checoslovaquia. Pero el verdadero talento de Hitler
era su asombrosa capacidad para juzgar el estado de
ánimo político de Europa... y hasta esta
intuición lo abandonó cuando decidió
invadir Polonia, en 1939.
Josef Goebbels,
ministro de propaganda, usó la astrología
con inteligencia y cinismo, citando a Nostradamus,
por ejemplo, en apoyo de la dominación nazi.
Pero el propio Hitler, así como Himmler,
jefe de las SS, tomaban en serio a la astrología.
Considerando su interés
generalizado por él ocultismo, muchos han sugerido
que, en la jerarquía nazi, Hitler y Himmler por
lo menos fueron «magos» en un sentido real.
Pero quienes lo afirman tendrían que responder
a una pregunta. ¿Por qué cuando los nazis
llegaron al poder los escritos y las prácticas
ocultistas fueron rigurosamente eliminados?
Efectivamente, en
1934 se tomó la primera medida contra las prácticas
ocultistas; la policía de Berlín prohibió
todas las formas de adivinación del futuro, desde
los quiromduticos de feria hasta los astrólogos
de sociedad. Era seguro que las órdenes provenían
de lo alto, ya que entre los oficiales de policía
que las hacían cumplir reinaba una gran confusión
en cuanto a las intenciones que las inspiraban. Simultáneamente,
requisaban libros «inocentes» y dejaban
pasar libros sobre conjuros mágicos y obras similares.
Después vino
la supresión de todos los grupos ocultistas,
incluidas la Orden Germana y la Sociedad Thule, ante
la sorpresa y el disgusto de sus socios. Ambas contaban
con muchos miembros nazis, por supuesto, pero ni por
eso se hizo una excepción. A Jörg Lanz
von Liebenfeis, por ejemplo, cuyos escritos inspiraron
buena parte de la mística racial germana, y que
se jactaba de haber sido el «gurú»
de Hitler y de haberle introducido en los grupos ocultistas,
se le advirtió que en el futuro se abstuviera
de publicar más obras.
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El
acorazado de bolsillo alemán Prinz Eugen,
que fue localizado por el ocultista Ludwig Straniak
por el simple método de balancear un péndulo
sobre un mapa. Después de presenciar sus
convincentes demostraciones, el mismo Hitler se
interesó y más tarde se obsesionó
con el sistema. |
Con la única
excepción de «miembros del núcleo
del partido», como algunos ayudantes personales
de Himmler, los ocultistas de todas clases fueron suprimidos
u obligados a esconderse en los países ocupados
por Alemania en 1940.
La respuesta a este
enigma ha sido señalada por escritores como Francis
King y J. H. Brennan. Arguyen que en otros regímenes
totalitarios -la China de Mao, por ejemplo, o
la Rusia de Stalin- los ocultistas no fueron
objeto de una persecución sistemática.
Es cierto que Stalin persiguió a masones, cabalistas
y grupos similares, pero sólo porque formaban
sociedades secretas per se, no a causa de sus
actividades «mágicas». En China,
aún después de la revolución cultural,
videntes y astrólogos eran mal vistos, por supersticiosos,
pero no se tomaron medidas graves contra ellos. Eran
objeto de burla, no de persecución. Los regímenes
autoritarios no parecen temer las prácticas mágicas
como tales.
En cambio, la Alemania
nazi tenía que liquidar a los ocultistas «independientes»
porque así liquidaba a sus rivales, de la misma
manera que Stalin tuvo que perseguir a los trotskistas.
Tan sólo sobrevivió
un movimiento ocultista en el Tercer Reich, y estaba
escondido en lo más profundo de sus meandros.
Era dirigido por su mago supremo, Adolfo Hitler, y su
acólito Heinrich Himmler; ambos eran poderosos
magos negros.
Mundo De
Hielo
as
teorías cosmológicas de un herrero metido
a ingeniero llegaron a ser uno de los fundamentos de
la visión del mundo nazi.
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Hanns
Hörbiger |
Hanns Hörbiger,
creía que entre «los materiales cósmicos
de construcción» que componen el Universo
había agua en su «forma cósmica»:
hielo. Este hielo forma grandes bloques que giran alrededor
de las estrellas jóvenes. Ignorando las leyes
de Kepler, que dicen que los cuerpos en órbita
se mueven formando una elipse, Hörbiger sostenía
que esos bloques de hielo siguen un camino espiral de
modo que, finalmente, se precipitan contra la estrella,
causando una enorme explosión. La estrella despide
entonces una masa de materia derretida que gira y forma
un nuevo sistema solar.
La creencia de que
los planetas describen una órbita espiral llevó
a Hörbiger a afirmar que, originalmente, había
cuatro lunas alrededor de la Tierra; la presente es
la única que queda. La última colisión
de una luna con la Tierra, hace unos 13.000 años,
causó, según él, la desaparición
de la Atlántida, el continente que los nazis
consideraban la cuna de la raza aria.
Himmler quedó
muy impresionado por las teorías de Hörbiger
e hizo publicar un tratado sobre la teoría del
hielo cósmico dentro de una serie de manuales
para los SA (ala paramilitar del partido Nazi). Y el
mismo Hitler declaró que construiría un
observatorio, en la ciudad de Linz, dedicado a los tres
grandes cosmólogos: Copérnico,
Kepler y... Hörbiger.
¿Fue
Hitler un Nigromante?...
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