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La Dependencia Del Führer
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Erik
Hanussen al conocer a Hitler le auguró
que: "se haría con el poder total
de Alemania y que la nación germana estaría
a su merced". |
oco
a poco Hitler fue dependiendo cada vez más de
aquel carismático astrólogo y paragnosta,
hasta el punto de que llegó a crear un cierto
poso de envidias entre el resto de compañeros
del Führer, hasta que un día y tras una
desagradable confrontación entre el mago y alguno
de sus discípulos, uno de ellos empezó
a investigar sobre su oscuro pasado, y así afloró
que su verdadero nombre era Harschel Steinschneider
y que si bien no era claro su origen semita, sí
que lo era que había estado casado con una bella
judía de nombre Ignaz Popper, a la que
había abandonado años después de
la boda, a raíz de un serio incidente entre Erik
y otro mago oriundo de Viena, en plena Primera Guerra
Mundial (posiblemente diciembre de 1914). Los jefazos
nazis decidieron seguir la investigación para
hundir al astrólogo, a lo que se opuso tenazmente
Hitler que lo defendió de manera visceral e incluso
amenazó a quien osara importunar al astrólogo.
El líder alemán
lo acogió bajo su tutela hasta un fatídico
26 de febrero de 1933, en que aconteció un extraño
suceso. El astrólogo inauguró unas nuevas
salas con dineros de origen incierto (aunque por aquellos
tiempos su economía ya era más que brillante),
en el "Palacio del Ocultismo", situado en
el número 16 de la Lietsenburgerstrasse,
donde antigüedades y símbolos esotéricos
alternaban por igual (principalmente extrañas
insignias esotérico-castrenses); para aquella
celebración, había invitado a la flor
y nata de la sociedad berlinesa, que acudió en
masa para conocer al mago, aunque muchos de ellos, aristócratas
y militares de alta graduación incluidos, ya
eran clientes suyos.
Hanussen, sintiéndose
protagonista de la fiesta, decidió "auto
hipnotizarse" delante de la crème de la
crème germánica. De pronto, tras cerrar
los ojos y ponerse muy pálido, empezó
a gritar y gesticular de manera teatral diciendo: «Veo
quemarse una gran casa. Una multitud camina, hay un
gran gentío en las calles, es una noche desgarrada
por el fuego, veo antorchas encendidas, hogueras de
alegría y la cruz gamada se mueve como un gran
remolino de fuego, es sin duda la llama de la liberación
alemana, y las llamas salen por la ventana, una gran
cúpula se viene abajo, y se hundirá todo
el edificio, es sin duda la cúpula del Reichstag
que arde en la noche».
Seguidamente cayó
al suelo, y entre algunos asistentes lo llevaron a su
despacho particular, donde se podían observar
dos Mapamundis extremadamente luminosos y de distinto
tamaño, uno a la derecha y otro a la izquierda,
el primero más pequeño saliendo de dentro
de un inmenso candelabro y el otro de un extraño
tintero, o de algo que se le parecía y que contenía
un extraño líquido. Costó mucho
de despertar e incluso por unos momentos se llegó
a temer por su vida. Al recobrar la conciencia parece
ser que apenas recordaba nada de lo sucedido pocos minutos
antes.
Aquellas palabras
llenaron de temor a los dirigentes nazis, principalmente
a Goebbels que ya lo tenía bajo sospecha, pues
era un secreto sabido por pocos (entre los que no se
contaba Hanussen), que estaba preparado para muy pocos
días después el incendio del legendario
y mítico edificio.
Exactamente cuarenta
y ocho horas después (a las nueve en punto de
la noche), la inmensa mole del Reichstag ardía
como una pavesa, y Adolf Hitler, su protector desde
hacía años, jamás le perdonó
aquella revelación tan inoportuna como anticipada.
Del Amor Al Odio
quello
le había granjeado el odio de la mayoría
de mandos nazis y la pérdida definitiva de confianza
de Hitler. El formidable Palacio del Ocultismo quedó
clausurado, y las reuniones y conferencias que organizaba
el astrólogo fueron prohibidas. Algunos de sus
discípulos "desaparecieron" y de su
bien abastecida biblioteca de temas ocultos, nunca más
se supo.
Hanussen, al contrario
de lo que hubieran hecho otros más cautelosos,
se enfureció y tuvo la mala ocurrencia de publicar
un artículo en la revista de su propiedad Hanussen
Wochenschau (número de marzo de 1933) en
la que recordaba lo que él había predicho
gracias a sus "poderes" y lo que en realidad
había sucedido. El escándalo estalló
y una noche la policía secreta fue a buscar a
Hanussen a una pensión (por seguridad había
cambiado de residencia varias veces en pocas semanas),
y se lo llevaron para interrogarle. Se le acusó
de recibir información de altos mandos de las
S.A. a los cuales se tachó de "traidores",
incluso el influyente doctor Franz Hollring,
del nefasto Berliner l2 Uhr Blatt, aseguró
tras el interrogatorio, que Hanussen estaba bien informado
de los movimientos de la cúpula nacional socialista
gracias a sus relaciones profesionales con el anteriormente
citado conde Helldorf y otros mandos de las S.A. que
frecuentaban desde hacía años su consultorio.
Se intentó
en un momento concreto cargarle el muerto a los comunistas
o a los judíos, pero las pruebas sobre la culpabilidad
de Hitler eran demasiadas gracias a la "videncia"
de Hanussen.
El resultado de su
caída en desgracia ante los ojos del que durante
años fue su principal valedor eran fáciles
de adivinar. Un artículo del Volkischer Beobatcher
de fecha 8 de abril de 1933 (poco después del
apresamiento de Hanussen) decía: «En un
bosquecillo de pinos entre las localidades de Nehuof
y Baruth, unos leñadores han descubierto entre
unas zarzas y medio devorado por los animales salvajes
de la zona, el cadáver de un desconocido. No
se ha encontrado sobre su cuerpo ningún papel
o documento que ayuden a su identificación. Los
servicios de la policía criminal de Berlín
han podido establecer que el cadáver ha debido
permanecer entre estas zarzas varios días. Se
sospecha de todos modos que puede tratarse del cadáver
de Erik Hanussen, famoso por sus experiencias de videncia
y telepatía».
Un Pasado Oscuro
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Erik
Hanussen (el hombre de la foto) huyó de
Praga a Berlín, donde fundó dos
revistas de marcado carácter esotérico
que llamaron la atención de los dirigentes
nazis del momento. |
uando
la policía empezó a investigar averiguó
que aquel extraño personaje había nacido
en Viena (sobre el 1880) y que era de origen judío.
En los últimos tiempos algunos investigadores
aseguran que el vidente y astrólogo estuvo preso
por motivos desconocidos en algún ignoto refugio
en las montañas austriacas y que en plena II
Guerra Mundial, fue trasladado a algún campo
de exterminio para prisioneros (quizá Dachau)
donde terminaría gaseado al igual que muchos
millones de judíos.
Fuera cual fuera su
final, la verdad es que aquel mago-astrólogo
predijo e incluso muy probablemente aconsejó
en ocasiones las fechas exactas de acontecimientos tan
importantes como el acceso a la cancillería de
Hitler, la matanza de Rohem y los suyos, durante la
famosa y sanguinaria "Noche de los cuchillos largos",
el incendio del Reichstag, la conquista de la presidencia,
etc. El desaparecido periodista argentino Alejandro
Vignati comentaba que el astrólogo aconsejó
a Hitler que las grandes decisiones las tomara siempre
en sábado y mejor de noche (curiosamente el día
sagrado para los judíos). Durante años,
Hitler se movió y actuó de forma que las
predicciones y "consejos" de Hanussen eran
órdenes para el "Guía" germano.
Hace algunos años
el investigador galo François Ribedau Dumas
escribió que durante el Congreso Judío
de Praga, celebrado a mediados de los años veinte,
Hanussen aseguró ser hijo legítimo del
milagrero rabino de Prossnitz.
Parece ser que el
Führer conocía desde el principio el origen
judío de Hanussen (no se puede descartar que
él mismo se lo hubiera confesado en un principio),
así como su nacionalidad austriaca ¡igual
que el propio Hitler!, y quizá por esa razón
intimó con él y lo acogió durante
años como astrólogo personal y asesor.
Por lo que sabemos,
Hanussen además de ser un buen astrólogo,
poseía unos poderes de videncia extraordinarios,
y por esta razón nos preguntamos: ¿Conocía
su trágico final a manos de los torturadores
de la policía secreta?, en este caso ¿por
qué no lo evitó?.
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