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Tamaño de la Torre de Babel
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la mayoría de las propuestas, la construcción
tiene 90 metros de lado (correspondientes a los cimientos
descubiertos por Koldeway) y otros tantos de altura.
Incluso hace poco un equipo de investigadores austriacos,
dirigidos por Helga Trenkwalder, consiguió reconstruir
la Torre de Babel sobre la mesa de dibujo, llegando
a sorprendentes conclusiones sobre la arquitectura de
entonces.
La torre, construida
por Nabucodonosor fue proyectada por destacados arquitectos
de la época. Para su trabajo, los científicos
pudieron examinar los restos de la torre de Birs Nimrud,
la antigua Borsipa, situada a unos 15 kilómetros
al sur de lo que se considera que fue Babel, obra que
medía 73 metros de alto, de los que se han conservado
50 y que, según creen los expertos, con sus canales
subterráneos y una construcción a base
de ladrillos se parecía mucho a la de Babel.
Como es lógico,
los científicos rechazan la leyenda de que la
torre de Babel sea fuente de la diversidad de idiomas
y tenga la culpa de la confusión entre los pueblos,
porque Dios hubiese querido castigar la soberbia de
quienes la construyeron, y califican esta versión,
al igual que los expertos arqueólogos e historiadores,
de información tendenciosa de los adversarios
del rey Nabucodonosor.

Expusieron en la conclusión
de su trabajo que para los babilonios, las torres eran
una cosa normal y frecuente y las había en casi
todas las ciudades, y por supuesto, añaden igualmente
el hecho de que Babel se convirtió bajo el rey
Nabucodonosor en un centro comercial floreciente, que,
entre otras mercancías, importaba madera de cedro
del Líbano y cobalto de Afganistán.
La rica vida comercial
explica también por qué la ciudad se consideraba
una Babel, porque allí se encontraban comerciantes
de muchos países, ya que el imperio de Nabucodonosor
llegaba hasta el Mediterráneo e incluía
hasta Egipto.
Ese rey, que destruyó
Jerusalén en año 586 antes de nuestra
era, recurrió, entre otros, a los presos judíos
para las obras en la torre, y de ahí venía
posiblemente la mala prensa que tenía Babel entre
los autores de la leyenda bíblica.
La construcción,
según los expertos que rodaron un documental
sobre las dos ciudades supuestamente hermanas de Borsipa
y Babel, tenía una base de 90 por 90 metros,
una altura de 77 metros y estaba construida a dos niveles.
Expertos en la Biblia
recuerdan que los resultados de la investigación
histórica no suponen ningún conflicto
con la teología actual basada en el método
crítico-histórico de interpretación,
que considera la Sagrada Escritura una colección
de escritos creados en diversas épocas que reflejan
las ideas de su respectivo tiempo.
Sin embargo, el asiriólogo
español Juan Luis Montero Fenollós ha
asegurado que este monumento de la antigüedad fue
un tercio más pequeño de lo que se suele
afirmar, llegando sólo hasta los 60 metros de
altura. Juan Luis Montero Fenollós realizó
una maqueta de la Torre de Babel, de menores dimensiones,
y la presentó en el Museo Arqueológico
e Histórico de La Coruña. Para él
la construcción debió ser un edificio
más modesto y, sobre todo, factible con los materiales
y técnicas usados en la antigua Mesopotamia.
Montero Fenollós
ha consultado para la construcción de su maqueta
todas las fuentes arqueológicas y documentales
disponibles. Gracias a las excavaciones de Koldeway,
se sabe que la torre tenía, en tiempos de Nabucodonosor
II, una base cuadrada de unos 90 metros y tres escaleras,
una central y dos laterales. Y el número de pisos
figura en una antigua tablilla de arcilla. Pero la altura
es otro cantar.

Como sus antecesores
en esta empresa, el historiador español ha deducido
la altura de la Torre a partir de la tablilla de Esagil,
un texto de 299 a. C. en escritura cuneiforme (con signos
en forma de cuña) que está en el Museo
del Louvre. Esa tablilla, una copia de otras anteriores,
es la que nos da las medidas. Sin ella, sería
imposible reconstruir la Torre.
La interpretación
tradicional del texto colocaba al escriba (que da la
altura de manera indirecta) fuera del edificio, a ras
de suelo y frente a la estructura. El resultado era
una Torre de 90 metros de altura, el equivalente a la
estatua de La Libertad.
Para Montero sería
algo imposible. Se podría dibujar, pero no llevar
a la práctica con los materiales y las técnicas
de aquella época. Conscientes de que el adobe
tiene una resistencia determinada, Montero Fenollós
y el arquitecto suizo Vicari, quien en 2000 planteó
ya una solución de menores dimensiones que la
habitual, llegaron a la conclusión de que la
clave podía estar en el punto de vista del escriba.
El experto español
reinterpretó el texto con el autor situado en
la tercera planta. El resultado es una Torre de Babel
de 60 metros, un tercio menor que hasta ahora, lo que
a su entender resultaba un monumento más factible.
Nuevamente, surge
la controversia entre expertos, que no se ponen de acuerdo,
lo que abre camino a nuevas interpretaciones y más
y mejores estudios sobre el tema.
Orígenes de la Torre: contexto
histórico de Babilonia
n
las fértiles llanuras situadas entre el Tigris
y el Eufrates apareció una de las primeras culturas
de la historia universal. Los pobladores más
antiguos cuya existencia se pueda demostrar históricamente
fueron los sumerios, que poseían un sólido
orden estatal, crearon una cultura propia e inventaron
la escritura cuneiforme. Fundaron una serie de ciudades-estado,
entre ellas Uruk, Ur y Lagas, hasta que en el siglo
XVIII a, de C. apareció alrededor de Babilonia
el estado semítico del mismo nombre, cuyo soberano
más importante fue Hammurabí (1728-1696).
Ya por aquel tiempo, Babilonia fue el centro espiritual
del imperio, llevándolo a un alto florecimiento.
Después, el pueblo sumerio fue absorbido por
los semitas y en el año 1531 a. de C. los hititas
arrasaron la ciudad.

Sin embargo, su cambiante
destino siempre volvió a elevarse durante los
siglos posteriores sobre las ruinas precedentes: así
ocurrió cuando los belicosos asirios acosaron
el país, cuando éste fue invadido por
una nueva ola semítica, la de los arameos, y
finalmente cuando el príncipe caldeo Nabopolasar
(625-605 a, de C.) creó el nuevo imperio babilónico.
También fue él quien, en teoría,
comenzó la reconstrucción de la Torre
de Babel.
No obstante, fue Nabucodonosor
II (605-592 antes de Cristo) quien escribió:
"Yo construí Babilonia, la más hermosa
de las ciudades. En los umbrales de sus puertas coloqué
toros gigantescos y serpientes con pies, como todavía
no había pensado ningún rey anterior a
mí." Y así fue, efectivamente. Durante
su largo reinado, la ciudad floreció en una ostentación
que apenas si fue sobrepasada por la misma Nínive.
El comercio de caravanas,
que desde la India se extendía hasta Egipto,
la convirtió en la metrópoli más
rica del mundo, en una ciudad millonaria con suntuosos
palacios y jardines olorosos, fastuosos templos y soberbias
calles, pero sobre todo con la Torre de Babel, como
la llamaban los hebreos, de la que, como hemos comentado,
se dice en el Génesis: "Adelante, vamos
a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide
en los cielos y hagámonos famosos." La "perla
de Mesopotamia", no superada en esplendor y poder,
destruida varias veces y vuelta a reconstruir, también
era considerada por otros como la "Babel pecadora",
como ciudad de derroche y lujo, como símbolo
del bienestar disipador y vicioso. Poderosa metrópoli
para algunos y antro maldito del vicio para otros.
La torre templo de Etetnenanki
a
construcción de la torre llamada Etetnenanki
debió de haber sido terminada en el año
570 a. de C. bajo el reinado de Nabucodonosor, o sea
en una época en la que los judíos ya habían
sido conducidos al destierro babilónico, siendo
con ello testigos de este proceso. Herodoto lo describe
detalladamente:
"El templo es una
estructura cuadrada de 400 m de longitud lateral, con
puertas de bronce. Yo lo he visto en su tiempo: posee
una poderosa torre central, de 200 m en cuadro, sobre
ella se eleva una segunda, sobre ésta una tercera
y así sucesivamente hasta la octava torre. Se
puede subir a cada una de las ocho torres por medio
de una escalera de caracol exterior. A mitad del recorrido
se han instalado asientos para descansar. Sobre la torre
más alta se encuentra un gran templo."
Las excavaciones han confirmado esta descripción
en lo esencial.
Así pues, la
primera torre de Babilonia ya apareció en el
III milenio a. de C.; fue destruida varias veces, pero
siempre fue reconstruida. Fue destruida, junto a la
ciudad de Babilonia, en el año 689 a. de C, por
el rey asirio Sanherib; reconstruida en el mismo lugar
por sus sucesores Assarhaddon (680-669) y Asurbanipal
(668-626); reconstruida de nuevo por Nabucodonosor,
después de una nueva destrucción parcial,
y finalmente destruida totalmente por Jerjes en el año469
a. de C.

¿Qué
maldición existía sobre ella y sobre toda
la ciudad? ¿Por qué siempre caía
víctima de un absurdo afán destructivo?
¿Por qué Babilonia siempre quedaba arrasada?
Es comprensible que
la poderosa estructura, cuya "punta llegaba al
cielo", causara una profunda impresión en
los judíos contemporáneos. Por las palabras
de la Biblia se puede obtener la impresión de
que no se había terminado la estructura de la
torre, y que un rayo había destruido la obra,
de 90 m de altura, creada por la mano del hombre. Y
no es tampoco imaginar que esto estaba fundado en el
deseo de los israelitas de que cayera un castigo del
cielo por la gran locura de sus constructores. Sin embargo,
las excavaciones no proporcionan ningún indicio
de que la construcción fuera víctima de
una catástrofe natural, y por otra parte, en
la Biblia se puede leer. "Y
entonces bajó Yavé para ver la ciudad
y la torre". En este punto se han mezclado
la fe israelita en Yavé con la idea babilónica
de que una de las escaleras de la torre debía
servir al dios Marduk para que bajara del cielo a la
tierra.
Los escritos cuneiformes
demuestran, en contra de la Biblia, que esta torre se
acabó. En una inscripción de Nabucodonosor
se lee: "He construido artísticamente
la alta morada para Marduk, mi señor".
Y más adelante se lee: "Etemenanki
está hecha sólidamente para la eternidad".
Sólo que esta eternidad duró un siglo.
Jerjes destruyó definitivamente la torre.
Babilonia también
cayó bajo los ataques de sus adversarios, después
de un siglo de violento poderío. También
se derrumbó su cultura, creada milenios antes
por los sumerios. Mesopotamia se convirtió en
una provincia gobernada sucesivamente por los persas,
los griegos y los romanos. Babilonia ya había
jugado su papel como capital. Sus habitantes fueron
expulsados y sus construcciones se desmoronaron.
¿Habían
pretendido realmente los babilonios construir una torre
que llegara hasta el cielo para hacerse famosos? No
es muy probable que fuera así.
En la zona del Indo,
que se supone fue el país de origen de la más
antigua cultura de Mesopotamia, se acostumbraba colocar
los santuarios de las divinidades sobre colinas. En
Mesopotamia, sin embargo, no había colinas. Por
lo tanto, tenían que ser creadas artificialmente.
Se colocaban los templos sobre grandes infraestructuras,
incluso mucho antes de que fuera construida la Torre
de Babel y también muchos siglos después
de su derrumbamiento.
¿Representan,
pues, las palabras de los profetas bíblicos algo
similar a un deseo de competencia contra la poderosa
ciudad extranjera y contra su dios Marduk, venerado
en toda el Asia Menor? Pues sí, se podría
interpretar de esta forma, y es probablemente la explicación
más segura.
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