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Aventura Nº 1
1940.
- Esto se está complicando, no me gusta nada…
El aeropuerto de la capital comenzaba a parecer más bien un cuartel general del ejército alemán. Ni su pasaporte con falsa identidad, ni sus ojos azules, ni siquiera su cuidado conocimiento del idioma local, con marcado acento alemán, le aseguraban el éxito en esta ocasión.
Al menos la pieza estaba a salvo, de camino a Estados Unidos. Marcus podría recogerla sin problema en la embajada. El envío, por valija diplomática, resultaba mucho más seguro y fiable que la forma que había elegido Indy para escapar de esta ciudad, que desde hacía poco más de un año se había convertido en un hervidero de arqueólogos y esoteristas nazis.
Levantó el cuello de su clara gabardina. Apenas unos metros le separaban de su puerta de embarque. Pero tanto militar no era normal. Algo estaba ocurriendo.
- ¡Halt!
La mano del soldado se posó bruscamente sobre su pecho. Los militares abrieron un amplio pasillo, apartando a la gente hacia las paredes de cristal. Al fondo, la puerta se abrió, y varios mandos alemanes entraron en la terminal del aeropuerto. A la cabeza, el mismísimo Erik Nauseen, con traje gris oscuro y un gran abrigo de piel. Sin duda, la influencia de ser alguien cercano al Führer había mejorado considerablemente su economía.
Sea como fuese, tenía que salir de allí y ocultarse hasta que los grandes personajes desapareciesen del escenario de su fuga. Y en un aeropuerto, no hay muchos lugares para escoger donde esconderse. Los baños más próximos fueron su elección. Pero no se encontraba allí solo. Dos militares hacían uso colectivo del mismo baño, de modo que Indy tuvo que disimular, y actuar con naturalidad. Pero su perfecto conocimiento del idioma germano le permitió escuchar la conversación.
- Pues no me gustaría estar en el pellejo de Groeber. Al parecer en Berlín no ha sentado nada bien que ese yanki haya robado la reliquia y la haya enviado a América.
- Bueno, ahora el vidente del Führer está aquí. Él dirá lo que debemos hacer. Pero Groeber no se salva de esta, aunque consigamos la última de las reliquias que Himmler ha solicitado.
Aquello despertó el interés de Indy… ¿Los nazis buscaban aun una reliquia más, y al parecer también en esta misma ciudad? Las clases en el Barnette College se iban a retrasar nuevamente. No podía permitir que una reliquia arqueológica cayese nuevamente en manos de Alemania. Ya era casi una cruzada personal. Sí, otra cruzada… y ya no se atrevía a asegurar que esta fuese la última.
Tenía que conseguir información. Debía acercarse todo lo posible a Nauseen. Y no iba a ser cosa fácil.
Uno de los soldados se acercó al lavabo, junto a Indy. Se lavó las manos mientras el otro se despedía de él, y salía corriendo para regresar a su puesto antes de que se notase su ausencia.
- Este país me da asco. No veo el día en que nos marchemos de aquí. Usted tiene más suerte, ¿regresa a Alemania?
- Si, en unos minutos – respondió Indy – Por cierto, se ha manchado usted la chaqueta, ahí abajo.
El alemán se agachó y recibió sin esperarlo un fuerte golpe en la nuca, que le hizo caer inconsciente. Indy le arrastró hasta uno de los lavabos, cerró la puerta, y le comenzó a desabrochar el uniforme. “Empiezo a cansarme de conseguir la ropa europea siempre de la misma forma”, pensó.
Cuando salió de nuevo a la terminal, pudo ver a Nauseen y su séquito entrando en una sala privada del aeropuerto. Se encaminó hacia allí, y se colocó entre los militares que custodiaban al vidente. Tenía que acercarse todo lo posible para escuchar la conversación. Se colocó junto a la puerta que se había cerrado ante él, y cuadrándose frente a ella, consiguió abrirla lo suficiente como para escuchar lo que se hablaba en su interior. Por suerte, el grado del uniforme que había robado le evitaba las posibles preguntas o reproches de los demás SS que habían sido elegidos para realizar las tareas de protección.
- No se va a tolerar ni un fracaso más. – escuchó Indy que decían en el interior. – Ese americano ya nos ha arrebatado de nuestras narices más artefactos de los que nos podemos permitir. Primero el Arca, después la Copa, ahora esto… El Reich necesita esos artefactos, Hitler me ha pedido expresamente que consiga esos artefactos. Y esta vez no pienso fracasar. Esta vez tenemos que conseguir llevar esa reliquia a Berlín.
- Pero el americano… no hemos conseguido dar con él, aunque sabemos que aun no ha abandonado la ciudad. – Indy hizo una mueca, mitad risa orgullosa, mitad gesto nervioso. Con cientos de militares y SS buscándole, tenía que meterse él solito en la boca del lobo. ¿Cuando iba a terminar con este tipo de vida y a asentar la cabeza? A este paso, se vería a los 60 años en persecuciones de coches con maleantes pisándole los talones para arrebatarle alguna pieza vieja de las manos.
- No me importa, ese tal Doctor Jones debe morir, y esta vez no se saldrá con la suya. Ese objeto ha pertenecido a los grandes emperadores que ha tenido el mundo, desde los emperadores bizantinos de Constantinopla, hasta el mismísimo Napoleón, o el mismísimo San Luis. Y ahora, ha de llegar a manos del nuevo emperador. Hitler no perdonará un fracaso más. Traedme esa reliquia. ¡Ya! ¡Y traedme la cabeza de Jones con ella!
- ¿Pero, por qué es tan importante, que poder tiene? – preguntó alguien. Y un disparo repentino acalló sus dudas.
- Maldito estúpido. – dijo el vidente. – Este poder. El poder de dar y quitar la vida, como nuestro señor Jesucristo, quien tiñó con su propia sangre esta reliquia. Ese es el poder. ¿Alguien más tiene dudas?
Pero solamente reinó el silencio. Era momento de escapar. Ya había oído lo suficiente. Con paso lento, que ocultaba su nerviosismo interior, salió a la calle, vestido aun de SS. Esto le garantizaba cierta seguridad, al menos por unos minutos. Pero tenía que cambiarse pronto. Camuflarse de nuevo. Y comenzar una nueva búsqueda, una nueva aventura. Tal vez alguien podría ayudarle. Un mapa de la ciudad no le venía nada mal… Pero… ¿quién?
¿Tal vez tú puedes ayudarle? ¿Crees que eres la persona indicada par ayudar a Indy en esta nueva aventura? Solo tienes que descubrir tres cosas…
- ¿En qué ciudad se encuentra Indiana Jones?
- ¿Qué reliquia buscan los nazis esta vez?
- ¿Dónde se encuentra esa reliquia?
Hadle llegar a Indy el mapa correspondiente, y te habrás convertido en uno de los ayudantes y fieles amigos del gran arqueólogo y aventurero.
¡Aventuras!
Esperamos que os guste y entretenga el concurso.
Un saludo del equipo de IndyEsp.net
¡Mucha Suerte!