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Las 7 Maravillas del Mundo |
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- [ Las
Pirámides de Gizeh ]
- [ El Faro de Alejandría
]
- [ Los Jardines Colgantes
de Babilonia ]
- [ El
Coloso de Rodas ]
- [ El
Templo de Artemisa en Efeso ]
- [ El
Mausoleo de Halicarnaso ]
- [ La
Estátua de Zeus en Olimpia ]
EL FARO DE ALEJANDRIA
l
arquitecto Sóstrases de Cnido recibió
en el 279 a.C. un encargo del rey Ptolomeo Filadelfo
para construir una torre en la isla de Faros, frente
a Alejandría. Su finalidad sería servir
de guía para los navegantes hacia la entrada
del puerto más importante de la época.Grandes
bloques de vidrio fueron utilizados como cimientos intentando
aumentar la solidez y resistencia contra la fuerza del
mar. Bloques de mármol unidos con plomo fundido
constituyeron el resto del edificio, de forma octogonal
sobre una plataforma de base cuadrada, hasta alcanzar
una altura de 134 metros.
Sobre
la parte más alta se colocó un gran espejo
metálico para que su luz no se confundiera con
las estrellas. Durante el día reflejaba la luz
del sol, y por la noche proyectaba la del fuego a una
distancia de hasta cincuenta kilómetros. Un terremoto
lo derribó en el siglo XIV, y ochocientos años
después de su construcción, el califa
Al Walid pasó a la historia tanto por su codicia
como por su ingenuidad, al hacer derribar los restos
del faro con la esperanza de encontrar bajo sus cimientos
un inmenso tesoro escondido. Estamos en el año
280 a. de C., y desde que Alejandro liberó a
este estado del dominio persa, los lazos entre griegos
y egipcios se han estrechado: tanto, que su rey Ptolomeo
II, es de origen griego. Esta fusión de egipcios
y griegos tiene especial relevancia en la capital, Alejandría.
Fundada por Alejandro Magno en el 332 a. de C., esta
próspera ciudad se ha convertido en el más
importante foco de la cultura helena.
Pero
esta vez la maravilla no va a ser un templo, ni ninguna
otra clase de edificio, sino una torre. Para guiar a
los numerosos barcos que acuden constantemente a Alejandría,
el rey ha decidido construir una torre que identifique
el lugar de la ciudad desde muy lejos. Para ello han
escogido la pequeña isla de Faros, frente al
puerto. El arquitecto Sostrato de Cnido dirige las obras,
que conforme avanzan, adquieren un aspecto más
impresionante. Cuando se finaliza, la torre mide más
de 120 metros. En su cima está equipada con espejos
metálicos para señalar su posición
reflejando la luz del sol; y por las noches, a falta
de luz, se enciende una hoguera. Esta maravilla va a
durar bastante: unos mil seiscientos años, hasta
que en el siglo XIV los terremotos la derriben. De nuevo,
como el Mausoleo, el nombre de esta maravilla - que
en realidad es "la Torre de Faros"- designará
a todas las construcciones posteriores realizadas con
el fin de mostrar el camino a los barcos.

LOS JARDINES
COLGANTES DE BABILONIA
acia
el año 600 a.C., Nabucodonosor II, rey de Caldea,
quiso hacer a su esposa Amytis, hija del rey de los
medos, un regalo que demostrara su amor por ella y le
recordara las montañas de su tierra, tan diferentes
de las llanuras de Babilonia. Sobre una superficie de
19.600 metros se construyeron una serie de terrazas
de piedra sostenidas por amplios arcos de seis metros
de longitud hasta alcanzar una altura total de noventa.

Estaban situados junto
al palacio del rey, hacia el lado que daba al río
para que pudieran contemplarlo los viajeros que tenían
prohibido el acceso. Sobre la más alta de las
terrazas se situaba un depósito de agua desde
el que se nutría un genial sistema de irrigación.
Esta constante humedad y el calor característico
de la zona hacían que el jardín estuviera
permanentemente en flor. Árboles, plantas y flores
de todo el mundo constituían un oasis de color.
Bajo las arcadas se construyeron amplios aposentos con
una rica decoración donde los soberanos podían
reposar durante sus visitas a los jardines. Flavio Josefo,
escritor judío que vivió en el primer
siglo de nuestra era dejó constancia del aspecto
histórico: "Nabucodonosor ordenó
levantar cerca de su palacio elevaciones de piedra,
darles la forma de montaña y plantarlas con toda
clase de árboles. Por deseo de su mujer instaló
además un jardín como los había
en la patria de ella."
Según
una leyenda, en cambio, los jardines habrían
sido construidos en el siglo XI a.C. Por entonces reinaba
en Babilonia Shammuramat, llamada Semíramis por
los griegos, como regente de su hijo Adadnirari III.
Es una reina valiente, que conquista La India y Egipto,
pero no resiste que su hijo conspire para derrocarla,
y termina suicidándose. La desaparición
de los Jardines fue paralela a la de la propia Babilonia.
La conquista de los persas, el paso del tiempo y el
incendio que provoca Evemero al conquistarla en el 125
a.C. reducen la histórica ciudad a simples ruinas
antes de que comience nuestra era. Las excavaciones
del alemán Robert Koldewey en el sector nororiental
de la fortaleza sur de Babilonia revelaron unas bóvedas
con un profundo pozo y que él atribuyó
a los jardines colgantes. Nos disponemos ahora a realizar
un prodigioso salto hacia delante en el tiempo: nada
menos que dos mil años deben transcurrir para
que nuestro viaje nos lleve a la famosa Babilonia -
llamada Babel en la Biblia - a orillas del Éufrates.
A pesar de que el nombre de esta ciudad figura en los
anales de la historia desde hace dos milenios, vemos
que todas las construcciones son nuevas y recientes:
y es que los asirios la destruyeron hasta los cimientos.
Pero al fin los babilonios, con la ayuda de los medos
y los escitas, vencieron por completo a los asirios,
y la ciudad fué esplendorosamente reconstruída.
Estamos
a mediados del siglo VI a. de C., y gobierna el rey
Nabucodonosor II, el más famoso de todos los
del mismo nombre. Además de un gran guerrero
y conquistador, Nabucodonosor es también un gran
arquitecto: la ciudad rebosa de construcciones monumentales.
Sin embargo, algo se echa de menos en esta majestuosa
ciudad: todo es demasiado llano, demasiado rectilíneo.
Si subimos lo suficientemente alto, veremos toda la
ciudad de un vistazo.
Esto entristece a Amytis, la esposa de Nabucodonosor.
Ella es una princesa meda, y se crió en montes
y colinas exuberantes de vegetación. Esta tristeza
disgusta al rey. ¿Acaso no es el más famoso
constructor de su tiempo? Enseguida ordena traer grandes
piedras, pues los ladrillos utilizados normalmente no
resisten bien la humedad. Así, edifica una serie
de terrazas escalonadas en las cuales deposita la tierra
necesaria y empieza a plantar árboles, flores,
arbustos, etc. También construye una máquina
semejante a una noria que transportará el agua
desde un pozo hasta los jardines para regarlos. En poco
tiempo, éstos rebosan de vegetación, y
las copas de sus árboles se divisan incluso desde
fuera de las dobles murallas de la ciudad. Nabucodonosor
ha conseguido crear un aparente monte cubierto de exuberante
vegetación.
Sobre los jardines colgantes
existe también una leyenda, que sitúa
la fecha de su construcción cinco siglos antes,
a finales del s. XI a. de C. Según esta leyenda,
es la reina Shammuramat, llamada Semíramis por
los griegos, quien construye los jardines. Shammuramat
gobierna el imperio asirio como regente de su hijo Adadnirari
III, desde la muerte del rey Shamsidad V, y además
de construir los jardines colgantes, conquista la India
y Egipto. Termina sus días suicidándose
a causa del dolor que le produce descubrir una conjura
contra ella urdida por su hijo. Algo trágico...
como era de esperar en una leyenda, sobre todo teniendo
en cuenta que fueron los griegos quienes la recogieron.
En el año 539 a. de C. los persas conquistan
Babilonia, y ello provoca su decadencia. La población
va menguando y, para cuando Alejandro Magno visita la
ciudad (sobre el 326 a. de C.) parte de ésta
se encuentra en ruinas. La destrucción definitiva
tiene lugar en el año 126-125 a. de C., fecha
en la que el parto Evemero conquista la ciudad y la
incendia. Desde entonces no quedan más que las
ruinas a orillas del Éufrates.
El
Coloso de Rodas...
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