Las 7 Maravillas del Mundo

 

  1. [ Las Pirámides de Gizeh ]
  2. [ El Faro de Alejandría ]
  3. [ Los Jardines Colgantes de Babilonia ]
  4. [ El Coloso de Rodas ]
  5. [ El Templo de Artemisa en Efeso ]
  6. [ El Mausoleo de Halicarnaso ]
  7. [ La Estátua de Zeus en Olimpia ]

EL MAUSOLEO DE HALICARNASO

l celebre Mausoleo de Halicarnaso albergaba la tumba de Mausolo, Rey de Caria.
Fue construido en el año 353 a. J. C sobre el viejo Artemison de Éfeso (ver templo Artemisa), tras sufrir este último un incendio que lo destruyo. En Halicarnaso, capital de Caria, murió el rey Mausolo después de un reinado tranquilo y feliz que llevó a su pueblo al esplendor y la prosperidad. Corría el año 353 a.C., y su esposa Artemisa decidió construir una tumba que hiciera inolvidable al rey perdido. Halicarnaso, en la Caria, un estado del Asia Menor. Se trata de una ciudad importante; incluso cuenta con una fábrica de esos extraños discos de metal inventados por Creso que hacen las veces de moneda. La ciudad luce esplendorosa: Mausolo ha conseguido llevarla a su cenit. Pero ahora la ciudad está de luto, pues Mausolo acaba de fallecer. ¿Qué tumba, que sepulcro será suficiente para un rey así? Su viuda Artemisa toma la decisión de no reparar en gastos; y de pronto, es como si toda la ciudad supiera que nunca más volvería a vivir una época tan magnífica como la de Mausolo, disponiéndose a demostrar su reconocimiento haciéndole la sepultura más especial de la historia, tanto, que dará nombre a los "mausoleos" que se construirán en el futuro.

Dirigidos por los arquitectos Sátiros y Piteos, a los esclavos se unieron hombres libres que quisieron rendir un homenaje al rey, y las obras eran frecuentemente visitadas por Artemisa. El dolor por su pérdida la volvía cada vez más frágil y enferma, y presintiendo una muerte próxima animaba a los obreros para ver finalizada la obra antes de fallecer. Al cabo de dos años, la reina murió por fin y su pueblo quiso hacerla compartir con su marido aquella suntuosa tumba, repleta de los tesoros con que el pueblo de Caria quiso mostrar su gratitud hacia ellos. Sobre una superficie de 33 por 39 metros, la tumba levantaba unos cincuenta metros de altura. Un muro partía de cinco escalones y llegaba hasta media altura para formar un podio. Sobre esta base se situaban 117 columnas jónicas ordenadas en dos líneas de nueve frente al Opistodomos, y en dos hileras de veintiuna a cada lado.

La columnata sostenía a su vez una pirámide escalonada y en lo más alto una gigantesca cuádriga. Se encargó a Briaxis, Timoteo, Leucastes y Escopas, los mejores escultores griegos de la época, la realización de las estatuas y relieves. Dieciséis años después, el mismo Alejandro Magno que ordenara reconstruir el templo de Artemisa, conquista la ciudad y destruye el Mausoleo. Los Caballeros de San Juan, en el siglo XIV utilizaron sus materiales para el castillo de San Pedro de Halicarnaso, que hoy se llama Bodrum. Y lo hicieron con tanto detenimiento que en la actualidad apenas se distingue la forma en la roca donde se asentó. Plinio cita como constructores del mausoleo a Scopas, Bryacis, Timoteo, Leocarnes y Phitios, todos ellos grandes artistas de la época. La reconstrucción del mausoleo fue iniciada sobre la planta del templo arcaico. Sobre el gran edificio base una columnata Jónica sostenía una pirámide escalonada coronada por el monumento del Rey y la Reina representados sobre un carro tirado por cuatro caballos.El templo estaba rodeado por 117 columnas ordenadas en dos líneas de nueve frente al Opistodomos, y en dos hileras de veintiuna a cada lado.

Ya están en marcha las obras: los arquitectos Sátiros y Piteos construyen un podio rectangular; sobre él, se levanta una columnata de orden jónico; sobre ésta, una pirámide escalonada. Y en lo más alto, una estatua representando una cuádriga. El conjunto alcanza la vertiginosa altura de 50 metros. Pero eso no es todo; los mejores escultores griegos de la época esculpirán las estatuas y relieves: Briaxis, Timoteo, Leucastes y el famoso Escopas (que nada tiene que ver, salvo el nombre, con el escultor del templo de Artemisa). Pero esta maravilla, va a ser la menos duradera de todas. Apenas dieciséis años más tarde, en el 334 a. de C., Alejandro Magno destruye la ciudad. Él, que ordenara reconstruir el templo de Artemisa en Efeso, muestra ahora su semblante destructor. Y aunque poco después los reyes egipcios conquistarán la Caria y reconstruirán Halicarnaso, ciudad que permanecerá hasta nuestros días (hoy llamada Bodrum), del mausoleo sólo nos quedará la leyenda.

 

LA ESTATUA DE ZEUS EN OLIMPIA

onstruido entre el 468 y el 460 a. J.C por Libón de Elis en la zona meridional de Altus, emplazado en una plataforma escalonada . Construido en su mayor parte con caliza de la región que daría gran precisión a las líneas arquitectónicas. Pocos años después de su terminación cobijo una de las estatuas de culto de más admiración entre los hombres del mundo antiguo: El Zeus, de Fídias. La colosal estatua sédente construida en marfil con ropajes de oro, que ocupaba un tercio del santuario.

Dicha estatua destacaba por sus numerosos y logrados ornamentos.

  • En su cabeza llevaba una guirnalda imitando un ramo de olivo.
  • En su mano Derecha sostenía una victoria, una Diosa Griega, de oro y marfil que ofrecía la bandaleta de la inmortalidad.
  • En su Mano Izquierda sostenía un cetro coronado con un águila, uno de sus atributos divinos.
  • Las sandalias al igual que el ropaje eran de oro cincelado con dibujo de orlas y lirios.
  • El trono fue decorado con miniaturas en bajo relieve.

Otro elemento muy destacado del Templo de Júpiter fueron los frontones en los cuales destaco la figura de Apolo. Los frontones recogían dos mitos:

  • La Carrera de carros de Pelops y Enomao.
  • La lucha de los lápitas y los centauros.

El templo de Júpiter fue incendiado por fanáticos cristianos en el reinado de Teodosio II. Olimpia no era exactamente una ciudad, sino un conjunto de templos y monumentos erigidos con motivo de los juegos olímpicos. Estos juegos fueron entre el 668 a.C. y el 393 d.C. la fiesta nacional más importante en Grecia. Y de todos estos templos el más hermoso era el de Zeus, más tarde Júpiter para los romanos. La construcción del templo se estaba terminando el 450 a.C., contando en sus frontones y metopas con grupos escultóricos de tal calidad que se consideraron la mejor representación del arte griego en su época. Pero es en el interior del templo donde se encuentra la gran estatua de doce metros de altura que durante todo un año Fidias había creado para representar al dios. El cuerpo estaba tallado en marfil y las ropas y joyas eran de oro. A sus pies se coronaba a los vencedores tratándolos como a auténticos héroes.

Según la leyenda, cuando Fidias terminó su obra pidió al dios una señal de su conformidad con el trabajo realizado, y entonces del cielo despejado llegó un rayo hasta los pies del escultor. Fanáticos cristianos incendiarán el templo durante el reinado de Teodosio II, y los terremotos del siglo VI d.C. lo abatirán haciendo desaparecer la estatua. Año 450 a. de C., y se está terminado de construir el impresionante templo de Zeus, para el que no se escatiman medios: los mejores escultores de Grecia trabajan en él. Los dos frontones representan los preparativos de la competición atlética de Pelópe y Enomao para obtener la mano de Hipodamia, y la lucha entre lapitas y centauros en la boda de Piritoo. Estos frontones, junto con las metopas, serán considerados no sólo el más importante conjunto escultórico del estilo severo, sino las más notables series escultóricas del arte clásico griego junto con el Partenón. Su autor, de quien no se sabrá el nombre, será conocido como el Maestro de Olimpia.

Pero nos queda por ver lo mejor del templo: la estatua de Zeus. Para realizarla se ha llamado nada menos que al más famoso de entre todos los escultores de la antigua Grecia: Fidias. Su estilo, por su plasticismo, por su equilibrio en la elección de temas, en la composición y en la gradación de los efectos del claroscuro, por su representación esencial, sin ser detallada del cuerpo humano, por su majestuosa y noble serenidad, y por su armonía de formas, consigue ser la encarnación de los ideales del arte griego. Fidias pone manos a la obra representando al dios sentado sobre un trono. La inmensa estatua no puede ser más llamativa a la vista: Fidias emplea la técnica crisoelefantina, consistente en cincelar sobre marfil y añadir por encima oro, representando la carne y las vestiduras del personaje. Y además de todo esto, el trono está adornado por diversas pinturas. Fidias empleará más de un año en llevar a cabo la estatua, lo cual nos da idea de su gran tamaño y de su detalle y calidad. A diferencia de las dos maravillas anteriores, esta va a perdurar durante bastante tiempo: unos mil años, hasta que los terremotos que se producirán en el siglo VI d. de C. destruyan el templo en su mayor parte.

 

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