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Solución Fate of Atlantis |
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Primeros pasos....
hí
estaba yo, en medio de la gran ciudad de New York, preguntandome
como Sofía se metió tan de lleno en esta busqueda de
la Atlántida. Debía ir a su conferencia sobre dicho
mito y aclarar algunas cosas sobre cierta estatuilla
que Kerner me había robado. Seguro que ella sabía algo.
Al
intentar comprar una entrada la taquillera me informó
que no quedaba ni una sola entrada, y que no había forma
de entrar. En el kiosko cerrado que había ahí cerca
se habían dejado un periodico del día ahí fuera, así
que lo cogí. Bajando más, me encontré la puerta trasera,
al abrirla me salió el matón de la sala: puedes ponerle
verde y pegarte con él, puedes decir cosas maravillosas
de Sofía y así dejarte pasar, o puedes ir empujando
cajas hasta entar por la ventanilla. Una vez dentro,
el tramoyista no me dejó acercarme a Sofía. Al final,
le convencí para que se fuera un rato a leer el periodico
de hoy y así yo me encargaba de las luces. Activé las
palancas de la izquierda y de la derecha, y pulsé el
botón rojo. Entonces, la replica del dios atlante Nur-Ab-Sal
apareció en mitad del escenario destrozando la charla
de Sofía. Ella, muy enfadada, me hizo subir a su camerino.
Ahí me contó todo
lo que ella había descubierto: esas estatuas eran atlantes,
y funcionaban con un metal llamado orichalcum. Los nazis
buscan la atlantida para conseguir el poder del orichalcum
y así dominar al mundo. Sofía dijo que en un libro llamado
"El Dialogo Perdido" Platón contaba cosas
muy misteriosas sobre la Atlántida, y entre esas cosas,
se encontraba la mención al orichalcum. Así que Platón
hablaba de cosas ciertas. Necesitabamos ese libro para
poder seguirle la pista a la Atlántida, quizá Kerner
y Ubberman ya tenían uno. Decidimos empezar la aventura
en Islandia.
Islandia,
Tikal y las Azores
ntramos
en la vieja excavacion, ahí estaba trabajando Bjorn
Heimdall, y no nos dejó tocar nada. Le preguntamos sobre
el Diálogo y nos dijo que visitaramos a Charles Sternhart,
quien aseguraba haberlo traducido y a Mr. Costa, un
hombre de negocios que podía saber donde se encontraba.
Observamos el objeto que Heimdall había descubierto
he intentaba sacar del bloque de hielo: era una estatuilla
con una obertura igual a la del medallón de Sofía, seguramente,
también se podía introducir orichalcum en él.
Primero
fuimos a Tikal, donde debíamos encontrar a un tal Sternhart
que decía haber traducido el Diálogo. Nos introducimos
en la selva y en una de las salidas, vimos que el camino
estaba cortado. Ahí cerca había un arbol muy flexible
que podriamos usar de puente, pero en el arbol había
enrolada una serpiente, y ya sabeis el temor que tiene
Indy a las serpientes.
En la pequeña jungla,
había un roedor selvático merodeando la zona. Le aticé
con mi látigo hasta que el pobre animalillo se acercó
a la serpiente. Ésta se le lanzó encima y abandonó así
el árbol. Ya estabamos delante del Templo, del que se
decía que había sido atlante. Allí encontramos a Sternahrt,
que no nos pudo decir donde estaba el Dialogo y no nos
dejaba entrar al Templo a no ser que dijeramos el nombre
del Diálogo. Por mas nombres que dijeramos, siempre
fallabamos y el loro que ahí arriba se cachondeaba de
nosotros. Así que opté por decirle que no sabía el titulo.
Cuando Sternhart volvió a marcharse fuimos al loro y
le dijimos "¿Titulo?" y el bonito pajaro nos
lo dijo: el HERMOCRÁTES. Ya podiamos subir al templo.
Ahí, observé lo que parecía una cabeza de elefante sin
trompa y unas inscripciones talladas en la que una sobresalía
un poco más que las otras. Le pedí a Sofía que entretuviera
a Sternhart un momento.
Mientras tanto, yo
salí fuera y me acerqué a la tienda de recuerdos y cogí
la lampara de queroseno. La abrí y derramé el queroseno
en la inscripcion tallada que más sobresalía, ahora,
la podía coger y resultó ser una trompa de elefante
de piedra que encajaba perfectamente con la cabeza que
había ahí al lado. Al ponerla y empujarla, se abrió
una compuerta descubriéndonos la tumba de un rey atlante.
Ahí Sternhart se nos adelantó a todos y se llevó un
disco de piedra que había junto al cadáver y desapareció.
Ese granuja nos habia quitado un simple cacho de piedra...
¿para que seria tan importante?. Al menos, Sternhar
olvidó una cuenta de orichalcum que cogimos. ¿Que podiamos
hacer con esa cuenta?. Recordé la estatuilla que había
en Islandia, y allí me dirigí!
El
viejo Heimdall no resistió el frío de Islandia y acabó
congelado. Una lástima, pero ahora teniamos via libre
para actuar. Antes de morir, Heimdall pudo dejar al
descubierto la boca de la estatuilla, así que le pusimos
la cuenta de orichalcum. Entonces la estatuilla se puso
a bullir a alta temperatura, deshaciendo todo el hielo
que la aprisionaba. ¡Ya era nuestra!
Ahora tocaba ir a
ver a Costa a las Azores. El hombre no fue muy simpático
conmigo, así que le dije a Sofía que probara ella. El
hombre, un viejo verde, aceptó de buen gusto charlar
con Sofía. Lamentablemente, Costa solo nos diría algo
sobre el Diálogo si le dabamos a cambio un objeto atlante.
Así que le di esa estatuilla que generaba calor. Costa
no nos dijo donde estaba, pero nos dijo a qué colección
pertenecía. Ahora entra una fase del juego en
el que cada vez que juguemos puede ser diferente. El
nombre de la colección puede variar: Pearce,Miligan,
Ward, Ashkenazy,... pero siempre estará en el Barnett
College.
Posibles
ubicaciones del Diálogo
abíamos
que la colección que Costa nos había dicho estaba en
el Barnett College, ahora teníamos que buscarla. Cada
colección está en un sitio diferente del Barnett, depende
de cada juego estará en un sitio diferente
1.- El Diálogo
puede estar en la sala de las estatuillas de gato de
cera
Para acceder ahí, primero tuve que subir a la aula de
arriba. Ahí había un pupitre, y debajo, cogí el chicle
que había. Ahora bajé a la sala de la caldera y usé
el chicle con la rampa para poder subir al piso superior.
Ahí habían algunas estatuillas de gato. Cogí la que
era de cera y la bajé a la caldera. Con el calor, se
derritió la cerá y me hice con el Diálogo.
2.- El Diálogo
puede estar en el armario volcado de la aula.
Para cogerlo ahí, primero cogí el pañuelo que había
en la sala de la caldera. Luego subí a la aula. El armario
lo había volcado al principio de la aventura, y era
imposible levantarlo. Pero podía quitar los tornillos,
aunque con la mano me haría bastante daño. Subí por
la cuerda a la habitación superior, y cogí una punta
de flecha que había en un estante. Envolví la punta
de flecha con el pañuelo para no rasgarme la mano y
quité todos los tornillos del armario. Ya tenía el Diálogo.
3.- El Diálogo
puede estar en un pequeño cofre en la buhardilla
Subí por el aula y por la cuerda y empujando un
armario que había vi que había un cofre. Pero estaba
cerrado con llave. Recordé que aún me quedaba una sala
por mirar del Barnett. Era la buhardilla de arriba,
pero no había manera de llegar. Quizá arrastrando este
tótem que Marcus descubrió en una de sus expediciones.
Pero no podía arrastrarlo, asi que tenia que poner algo
grasiento para poderla desilzar. Fui al edificio de
la sala de profesores (frente al Barnett College) y
cogí la mayonesa caducada de la neverita. La usé delante
del tótem y lo pude mover hasta la trampilla. Arriba,
abrí la urna y cogí la llave. Bajé y abrí con la llave
el cofre. Ya tenía el Diálogo.
Una vez ya tuve el
Diálogo, me lo leí todo y me enteré de la verdadera
historia de la Atlántida: del error décuplo, de los
discos de piedra, del orichalcum y de la maquina de
colosos de dioses. Fui a enseñarselo a Sofía y descubrimos
que la Atlántida debía estar en el mar Mediterráneo.
Elige cómo quieres continuar
Cuando termines, vuelve aquí
La Atlántida
odo
estaba muy oscuro, y me encontraba solo. Pude palpar
una escalera de madera que puse encima de unas piedras.
Al subir, palpé una caja de piedra; la abrí y me encontré
una barra de metal que cogí. Con el tacto, le encontré
una entrada de orichalcum, así que le puse una cuenta.
Eso generó luz y pude ver la habitación. Usé las piedras
con la estatua y la puerta se abrió. Antes de en pasar
por la puerta me lleve la escalera, por si acaso.
Ahora estaba en una
especie de laberinto circular, donde cada habitación
no visitada se marcaba con una ?. Las habitaciones cambian
de lugar según la partida.
Primero de todo, me
fui al circuito exterior, que era donde pasaba el subterráneo.
En él, me encontré a un antiguo pasajero atlante que
se habia quedado en los huesos. Le cogí la caja torácica.
Sala de la estatua:
Usé la escalera con el hoyo, y cogí la taza, volví al
otro lado y volví a cojer la escalera (ya son ganas
llevar este trasto encima).
Sala de los Cangrejos:
Usé la caja toracica como jaula, pero hacia falta un
cebo, así que pude usar o el bocata de fiambre que me
hice en el submarino, o la salchicha que le robé a un
guarda. Me alejé un poco, y... ¡PLAS! Ya tenía un cangrejillo.
Salas:
En distintas salas encontré:
- una anguila como la de Islandia.
- una cabeza de pez.
- una rueda radiada.
- una pieza de bronze.
Sala de la Lava:
Y sin averlo planeado he hecho un pareado. Puse la taza
en el pedestal, ya que las otras jarras que tenía se
derretirían, a causa de la lava. Después coloqué la
cabeza de pez en el hueco, y mi taza se llenó.

Sala de Máquinas:
Le puse la rueda radiada que me econtré, en su lugar.
Arrojé el contenido de la taza en el cuenco de arriba
y la maquina se encendio proporcionandome 10 cuentas
de orichalcum. (Puedes repetir este proceso todas las
veces que quieras pero con una, basta). Antes de irme
volví a recojer la ruedad radiada (no se le puede olvidar
a uno nada, chico).

En una sala cerca de ahí, había otra
rejilla, pero esta me condujo a la mazmorra donde tenian
a Sofía. Puse una cuenta en la estatua que tenía a mi
alcance, y se desplomó sobre el centinela.

Sala del Centinela:
Fui a esta ultima sala, una donde habian dos grandes
puertas, pero había una inundacion ahí y el agua me
cerraba el paso. Puse una cuenta en la anguila electrica,
y la arrojé al agua, que se evaporó al instante. Otra
cuenta fue para la cabeza de sardina que me permitió
abrir las puertas.

Llegué a la mazmorra
para librar a Sofía, pero ella no se fiaba de que yo
aguantara la puerta. Así que entré al segundo circulo.
Parecía que había un pulpo en esos torrentes, así que
le eché mi cangrejo, con el que se atragantó
y murió. Usé otra cuenta en esa especie de crustáceo
que resultó ser un transporte. Fui abriendo las rejas
poniendo las piedras sobre los ejes. Llegué al final
del recorrido, donde habían otras escaleras que subían.
Entré en la sala y cogí otra pieza atlante con forma
de luna. Cerré el armario donde se encontraba y me encontre
una especie de instrucciones.

Seguí adelante con
el crustáceo y me colé en un pasaje donde hallé otra
estatua atlante que cerraba una inmensa puerta. Estabamos
llegando al final.
Enganché la cadena
a la argolla de la puerta. Usé todas las piezas que
encontré en mi camino y las fui colocando de tal forma
como indicaba la tapa del armario (donde encontré la
pieza con forma de luna).
Si
quieres saber la colocación exacta es:
- RUEDA RADIADA en el centro.
- BOCA encima de la anterior.
- FORMA DE LUNA a la derecha.
- PIEZA DE BRONCE arriba a la izquierda.
- Orichalcum en BOCA.
Después me bajé de
la escalera. y obserbé que el brazo izquierdo se había
movido. Así que, enganche de nuevo la cadena a la argolla
del brazo. Todo estaba listo. Miré de nuevo el interior
del robot, y sólo tuve que cambiar, la PIEZA DE BRONCE
abajo a la izquierda. El robot echó el brazo para atrás
y tiró abajo la puerta.
Volví a la mazmorra
y la dí el gozne a Sofía, y abrí la jaula, la convencí
para que sujetara la jaula con el gozne, Sofía ya era
libre. Después de una romántica secuencia, volví a abrír
la jaula para poder coger el gozne. Volvimos a la gran
puerta y al cruzarla, Sofía se volvió loca diciendo
que Nur-Ab-Sal estaba allí. Sofía se coló en una sala
enorme y empezó a decir cosas extrañas de Nur-Ab-Sal.
Estaba poseida. Investigando en esa habitacion, cogí
el cetro de un antiguo rey atlante. Como Sofía no entraba
en razón, le puse una cuenta de orichalcum en su collar,
cuando se lo quitó, lo metí en la caja de oro, y lo
arrojé al pozo de lava. Sofía me agradeció haberle librado
de ese maldito dios atlante.
En otra sala me encontré
un Microtauro gigante (parece una excavadora enorme).
Puse mi gozne y mi cetro y una cuenta de orichalcum
y el vehiculo se activo. Estabamos dando vueltas al
segundo circulo, así que fui moviendo las palancas (tal
y como me indicaron los "grafitis atlantes"
del suelo y la pared, de donde estaba aparcado el Microtauro),
hasta que el vehiculo se desvió. Ya estabamos en el
tercer circulo atlante.
Ahora, estabamos en
una especie de laberinto de puertas. Aquí está el mapa
de lo que tienes que hacer. Cada linea corresponde al
punto de su mismo color.
Me fijé en la figura
de los discos de piedra que había en la pared. Llegué
a un puente de baldosas que se iba deshaciendo. Lo crucé
vigilando de no caer.
Por fin, el coloso
de los Dioses se alzaba a nuestra vista. Entramos y
usamos los discos de piedra según la figura que habíamos
visto antes (sin hacer caso al Diálogo).
Kerner y Ubberman
aparecieron. Por lo visto, habían dejado que hicieramos
nosotros todo el trabajo para que ellos se llevaran
la gloria. A punta de pistola, me obligaron a subir
al coloso para intentar convertirme en Dios, pero el
egoísmo de Kerner le llevó a usar él primero el aparato.
Afortunadamente, la cosa no funcionó y Kerner se desplomó
para siempre
Ahora, era mi turno,
tenía que intentar convencer a Ubermann de que no usara
el coloso conmigo. Para ello, le tuve que ir negando
el usarlo y le amenacé con que si me convertia en Dios,
le llevaria al infierno. Eso hico recapacitar a Ubermann
que creyó que él tenía que ser le unico Dios todopoderoso.
Se subió y el aparato volvió a fallar.
Si quieres las
frases exactas son:
- ¿Y si el error de Platón fuera en el otro sentido?
- Platón y Kerner estaban equivocados.
- Sin cuentas, ¡viejo loco!
- Por tu bien espero que esto no funcione.
- Cuando sea un dios, te enviaré directo al infierno.
- ¿Has oido hablar de "la cólera de Dios"?
¡Espera a verme!
Ya solo teniamos que huir y gozar del
bonito final de la aventura.
Guía
cedida por: Ataud
Azul
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